Innecesaria tensión dominico-haitiana

La crisis desatada por la prohibición de la importación de productos avícolas y de embutidos de parte de Haití, desde República Dominicana, debe llevarnos a reflexión.

Justamente reconociendo que Haití tiene todo el derecho y más aún la obligación, de proteger a sus ciudadanos impidiendo el trasiego de productos extranjeros que se sospeche no reúnan las condiciones de salubridad adecuadas para su consumo.

Se supone, que lo mismo hubiera hecho cualquier nación, que estuviera en la misma expectativa de peligro de afectar la salud de sus ciudadanos, por la importación de productos comestibles que potencialmente puedan poner en riesgo la salubridad y el bienestar de sus consumidores. ¡Muy bien por las autoridades haitianas!

Sin embargo todo eso estuviera acertado, si lo de la supuesta enfermedad fuera realmente cierto. Pero resulta que las mismas autoridades haitianas han dicho que en ningún momento han afirmado que en la República Dominicana hay gripe aviar.

Aunque parezca fuera de contexto, es preciso comentar que, contrario a lo que erradamente puedan opinar algunos organismos internacionales, que con cierta frecuencia hacen denuncias muchas veces infundadas, de supuestos maltratos; los haitianos tienen mucho que agradecer a los dominicanos, por la hospitalidad y el trato humano que se les da en República Dominicana.

Donde viven y trabajan centenares de miles; disfrutando gratuitamente entre otros, de servicios médicos en los hospitales públicos, principalmente las mujeres embarazadas.

La respuesta rápida y eficiente del país en el momento del terrible terremoto que desoló a Puerto Príncipe, la capital del país.

La universidad donada por lo dominicanos recientemente y otras múltiples formas de ayudas aportadas. Como la cooperación en la reforestación de extensos terrenos fronterizos del lado haitiano por parte del gobierno dominicano y un plan bilateral mayor de reforestación que se está pensando llevar a cabo en todo su territorio.

Todo esto a pesar de ser República Dominicana un país sumamente pobre, con muchas limitaciones económicas y problemas de toda índole.

Pero no obstante toda esa cooperación desinteresada, maliciosamente ignorada por esos organismos internacionales, no los obligaría a tener que comprar al país productos que como los pollos y huevos, los haitianos creyeron en un principio estaban afectados por la gripe aviar.

Al parecer las autoridades haitianas confundieron la gripe A que ha afectado a unos cuantos dominicanos, con la gripe aviar, por lo que de inmediato impusieron una veda a la compra de pollos y huevos procedentes del país vecino.

Veda, que ha provocado un fuerte malestar en vastos sectores de la sociedad dominicana, principalmente en aquellos ligados directamente con la producción avícola y la de productos cárnicos, como los embutidos, que son altamente consumidos por los haitianos.

Con un intercambio comercial anual de alrededor de $1,500 millones, Haití es el segundo socio comercial de República Dominicana, después de Estados Unidos.

Por lo que es de gran valor estratégico la intervención del estado en este asunto de alta prioridad nacional. En consecuencia, el gobierno dominicano está en el deber de adquirir de los productores, los excedentes de la producción que no pueda ser vendida a los importadores y compradores informales del vecino país.