El sentir de una madre cuando no hay justicia

Las madres y los padres nos desvivimos por nuestros hijos.

Yo por ejemplo le di pecho a mi hijo. Luego de que aprendió a caminar, caminé junto a él. Cubrí esquinas y puse cerraduras en cajones para asegurarme de que estuviese seguro en nuestro hogar. Si quiere algo de mi plato es suyo. Me aseguré de que asistiera a una buena escuela, incluso si eso significaba que yo tenía que hacer un desvío de1.5 horas cada mañana para llegar al trabajo después de llevarlo a la escuela.

Apoyé y di prioridad a su relación con su padre, incluso cuando nos divorciamos y no nos llevábamos bien. Me he esforzado por tener una buena relación con su padre para que aprenda que las familias y el amor vienen en muchas formas diferentes.

He querido proteger y defenderlo cuando enfrenta conflictos con otros niños de su misma edad. Me he dado cuenta que necesito dejarlo manejar sus propias relaciones. Aunque me cuesta trabajo doy un paso atrás para que él aprenda a manejar sus situaciones.

A pesar de que ya no es mi pequeño, quiero que me confiese todas sus angustias, e incluso he intentado obligarlo a que me diga lo que le pasó, porque estoy convencida de que yo puedo resolver sus problemas, sin embargo mis “tácticas” ya no funcionan tanto como desearía.

Cuando llegan a cierta edad, tenemos que dejarlos ir, esperando que le hayamos enseñado lo suficiente y confiándonos de que tienen la capacidad de adentrarse y experimentar el mundo por sí mismos.

Hoy día, me veo cada vez en la necesidad de darle independencia a mi hijo, por ende me gustaría que el mundo fuese como un patio de recreo seguro, donde él pueda prosperar y compartir sus dones. Un mundo que lo acepte por todo lo que trae consigo. Un mundo que vea la belleza que veo yo en él.

Hoy pienso en Sabrina Fulton, madre de Trayvon Martin, y sólo puedo imaginarme que ella seguramente quería lo mismo para su hijo. Sólo puedo imaginarme que cuando ella lo besó por última vez el día que Trayvon se fue a visitar a su padre, ella también se vio en la necesidad de tener la misma confianza ciega de la que hablo. Me imagino que su padre tenía una confianza similar cuando le dio permiso a ir a la tienda solo.

Es parte de nuestro desarrollo como padres, después de desvivirnos por darle lo mejor a nuestros hijos, tenemos que dejarlos ir y tenemos que confiar en que van a volver a casa… y si un día no vuelven, es nuestro deber transformar a este mundo para que el resto de nuestros hijos estén seguros y si puedan regresar. Es justo luchar por un mundo o una sociedad que valore y atesorea nuestros hijos tanto como nosotros.

No es justo que Trayvon nunca va a poder regresar a la casa de su madre o padre, y no es justo que el hombre que lo mató, si puede regresar a la suya sin consecuencia alguna. Siento que el tribunal defraudó a Trayvon, a sus padres, a usted, a mí, y sobre todo a nuestros hijos.

Hoy nos despertamos luego de este veredicto y una vez más tenemos que enviar a nuestros hijos a este mundo confiándonos de que ellos regresarán a casa al final de su jornada, por ende ¿qué opción tenemos, sino de exigir que este mundo sea seguro para ellos también?