Nueva palabra, ‘fracking’

Ecología

Para millones de hispanos fracking es un concepto desconocido. Pero lo que no conocemos, nos puede hacer daño.

Debemos aprender esta palabra porque está poniendo en peligro la seguridad de nuestros alimentos y del suministro de agua potable, y la viabilidad de los campos agrícolas donde trabajan cientos de miles de hispanos.

Fracking —una palabra inglesa resultado de unir la frase “hydraulic fracturing” o fracturación hidráulica— es una forma de extracción de gas natural que bombea millones de galones de agua mezclada con compuestos químicos tóxicos en el subsuelo para fracturar la roca y liberar este combustible fósil. La mayoría de este caldo tóxico se queda en el subsuelo donde puede contaminar la capa freática y los pozos, y parte termina en la superficie donde puede polucionar otras fuentes de agua potable.

Desde 2004, se han perforado decenas de miles de pozos de fracking en áreas rurales, principalmente en el sur, noreste y los estados de las Montañas Rocosas.

Pero el fracking ahora está llegando a áreas del país donde vive un gran número de hispanos, incluyendo principalmente California. Las petroleras y compañías de gas han estado realizando la mayor adquisición de terrenos en la historia moderna del estado, comprando derechos de agua y petróleo en decenas de miles de acres en terrenos públicos y privados. La mayoría de estas adquisiciones está ocurriendo por encima de un área de depósitos de petróleo y gas conocida como Monterey Shale.

Pero Monterey Shale también se encuentra debajo de una de las regiones agrícolas más fértiles en el mayor estado agrícola del país. De allí proviene la mayoría de los 43,000 millones de dólares generados por la producción agrícola californiana.

Según un estudio del Consejo de Protección del Agua Subterránea, el fracking incluye el uso de casi 600 compuestos químicos, algunos altamente tóxicos.

Pero las compañías que usan el fracking están exentas de revelar los productos químicos que usan. De hecho están exentas de cumplir con la Ley de Seguridad del Agua Potable, la Ley de Agua Limpia, la Ley CLEAR y de las regulaciones de la Agencia de Protección Medioambiental.

La contaminación del agua que el fracking puede causar es tan grave, que granjeros de Pennsylvania y Ohio pueden prender el agua que sale de sus grifos. En Louisiana, 16 vacas empezaron a echar espuma y sangre por la boca y murieron tras beber agua de un pozo contaminado.

Y ahora las compañías mineras tienen en la mirilla la tierra agrícola más rica del país, los campos de California, donde laboran y se ganan la vida decenas de miles de hispanos.

Por fortuna, los hispanos en California están empezando a mostrar su preocupación por el fracking y la falta de supervisión en esta industria. En una reciente encuesta de la Universidad del Sur de California y Los Angeles Times, el 55% de los votantes hispanos del estado apoya “una prohibición inmediata del fracking” que sólo podría retirarla la legislatura estatal —una opinión compartida sólo por el 42% de los votantes blancos no hispanos. Y un abrumador 78% de los votantes hispanos dice que el fracking debe estar prohibido en California o que hacen falta regulaciones más estrictas.

En todo el país, los hispanos nos jugamos mucho en esta pelea. Más nos vale aprender la palabra fracking y los peligros que encierra.