God Bless America

A pocos días de la sentencia en el caso Trayvon Martin y a mitad de la temporada de béisbol, estamos viendo como muchas personas se han unido y como otros ejemplifican la división racial de este país.

El martes, el cantante Marc Anthony, un nativo de Nueva York cantó una interpretación impecable de la canción God Bless America durante las ceremonias del partido del Juego de estrellas.

Lo que se supone fuese un evento positivo, terminó siendo un hincapié a las divisiones raciales de los Estados Unidos. Muchas personas se expresaron en l as redes sociales e hicieron sentir su disgusto por lo que ellos percibían era un insulto a una canción “americana”, ya que esta fue interpretada por un “extranjero”. En las redes sociales, también exigieron a las Grandes Ligas que fuese un artista Americano y no mexicano el que cantara el himno nacional.

Lo mismo sucedió el mes pasado cuando el cantante de mariachi de 11 años Sebastián de la Cruz fue atacado a través de Twitter con comentarios despectivos por interpretar el himno nacional de los Estados Unidos en la apertura de la serie final de NBA. Algunas personas llegaron a decir que el pequeño latino era un “inmigrante ilegal”, al igual que hicieron con el mucho más reconocido a nivel mundial Marc Anthony.

Estos actos xenofóbicos no son cosa nueva. El cantante José Feliciano fue boicoteado en 1968 después que cantó su interpretación del himno nacional en la serie final de béisbol. Además del boicot, hubo peticiones para que el ciudadano americano, nacido en Puerto Rico fuese deportado.

Aunque el odio racial siempre estará presente, la realidad es que no ha podido detener la transformación de nuestra nación. Este año, la temporada del béisbol comenzó compuesta por un 27% de jugadores latinos. Los logros de los latinos en el béisbol siguen atrayendo enormes multitudes y hacen subir la demanda de las camisetas que llevan apellidos hispanos.

Como nación, tenemos un largo camino por recorrer y resolver nuestras diferencias o eliminar los prejuicios. Y esto es tarea de todos. Como comunidad, podemos afirmar nuestras contribuciones, exigir el respeto y asegurarnos de que no estamos duplicando las mismas actitudes ignorantes y racistas a las que estamos expuestos nosotros.

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