Mulas ciegas y otras ni tanto

Guía de Regalos

Detrás de un cargamento de contrabando pequeño, por lo general, siempre va el grande y las autoridades lo saben, pero, en ciertos casos se hacen los de la vista gorda por complicidad.

Los mafiosos usan todo tipo de artimañas para lograr “coronar”, como dicen ellos cuando un cargamento de droga llega a su destino.

La profesora de preescolar de Veracruz, México, Ángel de María Soto Zárate, de 23 años, cayó en la trampa de una red del narcotráfico. Ella iba hacia Brasil, el 11 de julio pasado, a participar en la Jornada Mundial de Juventud, pero en una escala en el aeropuerto de Lima, Perú, le robaron el pasaporte y tuvo que regresar a México. Cuando llegó al aeropuerto le quisieron entregar una maleta que no era de ella y la rechazó. La policía Federal la arrestó porque el equipaje contenía 10 kilogramos de cocaína.

La Procuraduría de México halló evidencia, en fotos, que la verdadera maleta de la profesora no era la que cargaba cocaína, entonces, la liberó después de sufrir en la prisión por varios días. Las autoridades sospechan que otras 10 valijas, a nombre de ella, “coronaron”, mientras los policías “distraídos” hacían el operativo contra la muchacha.

Es sospechoso que las autoridades, conociendo la forma de operar de los carteles, dejaron pasar este pequeño detalle. La inoperancia oficial está cubierta por un manto de corrupción.

Hay mulas ciegas como la maestra, pero, otras no tan ciegas que también se convierten en víctimas. La ambición hace que decenas de personas, más ingenuas que delincuentes, caigan en los engaños del narcotráfico. Les prometen el cielo y la tierra y las delatan para pasar el cargamento grande.

Sería extraño que en un negocio multimillonario, los narcos enviaran solo una maletica como en los comienzos del tráfico de drogas en los años setenta y ochenta.

En los Estados Unidos hay miles de presos por ser mulas ciegas y no tan ciegas. Asimismo hay cientos de muertos a quienes les explotó en su estómago bolsitas de heroína o cocaína.

Este asunto de las mulas no es nuevo. Cuando fui jefe de buró de Univisión en Colombia, en varias ocasiones los carteles de la droga intentaron introducirnos droga en los equipos y maletas que enviábamos a Miami. Agentes de la DEA tenía que revisar y vigilar, en especial, cada vez que viajaba un ejecutivo de la empresa.

Hay que recordar y repetir una verdad: el narcotráfico no paga. Es un negocio maligno y quien se mezcle con estos criminales siempre termina mal: muerto, en la cárcel o perseguido. La cadena siniestra condena a todo el que toca ese dinero sucio.

Como viajero frecuente recomiendo: Ojos abiertos y oídos despiertos en los aeropuertos. No haga favores de llevar paqueticos. Las bandas de narcotraficantes, muchas veces están asociadas a empleados. Mantenga seguros los documentos de viaje, en especial el pasaporte. Verifique que se lo devuelvan cuando lo revisan. Sospeche de viajeros confusos y perdidos. Cuando haga favores, vigílelos. Verifique la maleta que despacha y los números de comprobantes. No revele su itinerario de viaje.

No confíe en nadie. Es un poco egoísta, pero primero está su seguridad para no caer como una mula ciega.

Twitter: @RaulBenoit