Sancionar a A-Rod y castigar a Selig

Guía de Regalos

Como Bud Selig, el comisionado del beisbol decidió que aún no era tiempo de prenderle candela al punto más caliente de la crisis por uso de sustancias prohibidas a través de la clínica Biogénesis, entonces debemos esperar hasta mañana por la tarde cuando se tome una decisión que se va a hacer pública el día lunes.

Espera el mundo del beisbol una decisión sobre un caso en el que la MLB empezó hablando de sancionar a 20 clientes de Biogénesis. Luego a 16, y como Ryan Braun aceptó la culpa, quedaron 15, pero a esta hora todo indica que los castigados serían ocho, de los cuales siete están listos a aceptar sus culpas sin chistar, entre ellos Bartolo Colón, Herbert Cabrera y Nelson Cruz.

Solo que uno de ellos, Alex Rodríguez (el octavo pasajero del carrito de la infamia) decidió que no acepta la fórmula de Selig, (sanción sin derecho a apelación), y apoyado por el sindicato de peloteros plantó cara y no acepta el castigo sin ser vencido en un juicio.

A-Rod aparece, como muchos que no son tan famosos, en la lista de Tony Bosch, el propietario de Biogénesis, pero según insiste él y sus abogados, eso no prueba que haya consumido sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento como jugador de beisbol.

Semejante dosis de cinismo enfureció a Selig, que amenaza con expulsarlo del beisbol de por vida.

Luego, y como hay un subfondo por aquello de que a nadie se le puede negar el derecho al trabajo, entonces el tema podría quedar en todo 2013 y todo 2014, algo que no acepta el “pool” de abogados de A-Rod, que reclaman la aplicación del principio “para igual falta, igual castigo”.

Lo lamentable no es que A-Rod dé la pelea, sino que lo haga con la calculadora de sus millones a la mano, y no con las ganas de volver a jugar y probar que sí es el predestinado para superar todas las marcas y ayudarnos a olvidar aquellos fatídicos años 90 que marcaron para siempre el beisbol.

Si la sanción fuera por lo que queda de la temporada (55 juegos), Rodríguez perdería 25 millones.

Y si es por los 217 juegos que hay de aquí al final de 2014, entonces perdería 35 millones de dólares de los 95 que le aún le quedan en su contrato de 275 millones.

Más que por su honra deportiva, A-Rod, está claro, pelea por su dinero, pero más allá de eso, desafía a Bud Selig… porque puede.

Porque es Alex Rodríguez y porque si Barry Bonds, más comprometido, se zafó de una que lo pudo llevar a la cárcel, él pone cinco abogados y a la unión sindical, y pone a su favor a otros cinco para gritarle a Bud Selig que no tiene autoridad moral para acabar con su carrera.

Por eso es que con toda seguridad lo desafía a que lo derrote en en los tribunales.

Ya antes habíamos señalado a Selig como el gran responsable de haber cerrado los ojos en esa década del 90 para no ver cómo el elefante pasaba por la sala.

Ya habíamos dicho todos que Selig le subió la temperatura al beisbol con las cifras desenfrenadas de jonrones de McGwire y Sosa, y que es tan responsable, como los mismos peloteros dopados, del daño al beisbol, convertido, más allá del deporte, en una fábrica de millones de dólares, de embustes y de ídolos de barro.

Es este Selig, gregario moral del desgreño, quien gestó y toleró a ojos cerrados, con una autoridad moral que se cae a pedazos, el encargado de castigar a los tramposos.

Será una batalla dura y larga. Con un pelotero emblemático como Alex Rodríguez, venido a menos hace ya mucho tiempo, que sabe que en la contraparte hay un hombre, como Selig, que no tiene ninguna autoridad moral para mirarlo a la cara.