Adiós a La Reina de la Radio

Adiós a La Reina de la Radio
Betty Pino estuvo hospitalizada desde el pasado 15 de julio.
Foto: Twitter / @BettyPino

Recibí una noticia que me dejó el corazón en pedazos. Mi amiga del alma Betty Pino, “Reina de la Radio” en Miami, falleció tras una infección bacterial que obligó a los doctores a inducirle a un estado de coma por más de tres semanas. Miles se unieron en oración por su recuperación.

Todo el que conocía a Betty tenía la esperanza de que superaría esta prueba. Cuando me enteré, lo primero que pensé fue: ¿por qué le tiene que suceder esto a una persona tan noble, humilde, cariñosa, talentosa, llena de vida y sobretodo tan espiritual y creyente en Dios?

Esta leal amiga era una mujer con un talento increíble. No solo tenía una dulce voz que enamoraba a quien la escuchaba, sino que también tenía un oído prodigioso; ella podía acertar si una canción sería exitosa mucho antes de que se escuchara en la radio.

Betty Pino fue el trampolín que impulsó al éxito a cantantes como Julio Iglesias, Raphael, Paloma San Basilio, Gloria Estefan, Juan Gabriel, José Luis Perales, Dyango y muchos más. Todos ellos le agradecen infinitamente el empujón que les brindó sin pedir nada a cambio.

La muerte de Betty ha dejado a muchos con el corazón destrozado, lo cual es común cuando perdemos a un ser querido inesperadamente.

Y quienes están a nuestro alrededor tratan de darnos palabras de aliento: “Dios sabe lo que hace y no hay que cuestionarlo” o “pasó a mejor vida y está descansando”. Ninguna de estas palabras aplaca el dolor; sin embargo, puedes consolarte cuando te refugias en los brazos de Dios.

Precisamente, admiro a Betty por la fe tan grande que poseía. Todas las noches antes de irse a la cama nos dejaba una bella reflexión en sus redes sociales.

Su último mensaje nos deja un aliciente para superar los momentos difíciles: “Atrás quedó lo malo; demos paso solamente a lo bueno. Vienen muchas cosas hermosas que estabas esperando. La vida cambió para ti, y ¿sabes por qué cambio?, porque dejaste entrar en tu vida a Dios, y ahora Él es tu amigo, y quien dirige tus pasos”.