El drama de los ciudadanos ‘sin papeles’

El drama de los ciudadanos ‘sin papeles’
Por falta de información algunos inmigrantes desconocen que al naturalizarse, sus hijos —dependiendo de la edad— automáticamente reciben la ciudadanía.
Foto: efe

Denver, Colorado — Un gran número de latinos, especialmente en zonas rurales, desconoce que ya son ciudadanos de Estados Unidos y, tras vivir años como indocumentados, descubre esta realidad al iniciar los trámites para regularizar su situación migratoria.

Según Lisa Pray, quien practica abogacía en Fort Morgan, al noreste de Denver, las personas que viven en zonas rurales no cuentan con el mismo asesoramiento legal que aquellas que residen en grandes ciudades, por lo que resulta común encontrarse con individuos que inician sus trámites inmigratorios sin saber que ya son ciudadanos.

“En algunos casos, los padres regresaron con sus hijos a sus países de origen y nunca les dijeron que nacieron aquí”, dijo Pray. “En otros casos saben que nacieron aquí, pero los padres les tramitaron un falso certificado de nacimiento en México, por lo que ahora tienen muchos problemas para demostrar que realmente nacieron en Estados Unidos”.

“A veces, los padres inmigrantes no saben que cuando ellos llegan a ser ciudadanos sus hijos menores de edad automáticamente también llegan a ser ciudadanos estadounidenses. Por no saberlo, los padres comienzan a gestionar las ‘tarjetas verdes’ para sus hijos, como si los hijos fuesen extranjeros”, agregó.

Esas situaciones, opinó la abogada, se generan porque “falta mucha información y los esfuerzos del Gobierno para explicar el tema de la ciudadanía automática (Sección 320 del Acta de Inmigración y Nacionalidad) no son efectivos”.

“Todo lo relacionado con las leyes inmigratorias es muy complejo. Los expertos deberían sentarse con la gente y explicar cada concepto paso a paso y usar términos sencillos para que la gente los entienda”, aseveró Pray.

Y esa falta de información, puntualizó Pray, afecta durante muchos años la vida de familias enteras.

Por ejemplo, dijo, recientemente llegó a su oficina un joven que deseaba regularizar su situación inmigratoria y de la de su hermano (un menor), pero que sólo lo haría cuando contase con el dinero suficiente para pagar los servicios de un abogado.

Una breve conversación le permitió a Pray enterarse que los padres de los dos muchachos eran ciudadanos estadounidenses desde hacía 15 años y que, como consecuencia, el joven en la oficina y su hermano también eran ciudadanos desde aquel momento.

“Durante más de diez años habían estado renovando sus tarjetas de residencia sin que nadie en el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) jamás les diese la mínima indicación de que ya eran ciudadanos. Cuando le di la noticia sobre su ciudadanía, el gozo en su rostro fue indescriptible”, dijo Pray.

El problema, expresó la abogada, es que “ningún oficial de inmigración le va a decir a jóvenes como el del ejemplo: ¡Felicitaciones! Tú ya eres ciudadano de Estados Unidos”.

“Las oficinas consulares (de Estados Unidos) aparentemente tampoco lo explican. Por lo menos eso es lo que me dicen mis clientes, porque los abogados no pueden estar en esas entrevistas, y muchos abogados de inmigración tampoco lo hacen”, comentó Pray.

Para la abogada es una frustración saber que a estas personas, a pesar de ser ciudadanos, se les niegan sus derechos como el del voto o el acceso a ciertos beneficios, “porque nadie en el Gobierno se tomó la molestia o el tiempo de informarles”.