Maestros llegan armados a la escuela

CLARKSVILLE, Arkansas — Cheyne Dougan caminaba cerca de la Escuela Secundaria Clarksville hasta que vio a tres alumnos en el césped, llorando y gimiendo. En pocos segundos, otros dos alumnos salieron corriendo de una de las aulas tras alertar que una persona estaba armada.

Ese fue sólo un simulacro, pero para Dougan esa posibilidad existe luego de la masacre en Connecticut en diciembre pasado que cobró la vida de 20 alumnos y seis maestros, y Dougan, aunque no es policía, se está entrenando para esa eventualidad.

Dougan es el subdirector de esa escuela, y cuando empiecen las clases, estará patrullando los pasillos con una pistola nueve milímetros.

Junto con una veintena de docentes, administradores y empleados de la escuela, Dougan podrá portar su arma, aunque oculta, durante la jornada escolar, amparándose en una desconocida ley de Arkansas que permite la presencia de guardias armados en institutos educativos. Tras 53 horas de entrenamiento, Dougan y otros maestros serán considerados guardias.

“En el pasado si pasaba algo las instrucciones eran simplemente trancar las puertas, apagar las luces y rezar por que todo se resolviese pronto”, dijo el superintendente del distrito escolar, David Hopkins. Pero a medida que se acumulaban los incidentes violentos en escuelas del país, los responsables del distrito decidieron que “eso no es un plan”.

En Arkansas, de fuerte tendencia conservadora y donde la tenencia de armas es común y las normas sobre su uso bastante flexibles, ningún distrito escolar ha usado la ley para autorizar las armas en las escuelas, según el departamento de educación local.

Sin embargo, pese a las críticas de algunos, pronto eso pudiera cambiar.