Neoyorquinos optan por cambios

La incertidumbre en despliegue durante el proceso de las primarias neoyorquinas más competitivas de los últimos años, llegó a manos de quienes sabían a quién querían.

Los demócratas escogieron entre siete postulados y favorecieron por amplio margen a Bill de Blasio. Reconocieron que vivir en Manhattan no te da derecho a la alcaldía.

Los electores del Partido Republicano hicieron lo mismo al escoger a Joe Lhota como su candidato. Ambos escogidos residen en Brooklyn. Hacen cuatro décadas que no se elige a un alcalde que no sea de Manhattan. El último fue Abraham “Abe” D. Beame, en 1974.

Los demócratas le dieron una pela a quien fue respaldada por las juntas editoriales de los tres principales periódicos en inglés y quien fue cómplice en revocar los límites de los términos para alcalde, lo que le dio a Michael Bloomberg un tercer cuatrienio en las elecciones del 2009. La descarada movida jamás se olvidó. Quinn perdió hasta el voto de las mujeres y para colmo su propio distrito en Manhattan.

El otro rechazado fue Bill Thompson. Sin embargo, él insiste en que habrá una segunda vuelta a pesar de que es evidente que una vez el conteo oficial se lleve a cabo, de Blasio recibirá más del 40% necesario. El arraigo de de Blasio es tan sólido que a pesar que Thompson es el único candidato afroamericano, esa comunidad dividió su voto en mitad con el aspirante blanco. La mayoría de latinos también así lo hizo.

Todo apunta que buscamos un alcalde que refleje el NY de hoy. Un hombre blanco casado con una negra y con una hija e hijo birraciales, adolescentes que luchan por el éxito que la mayoría busca. Es el presente que vivimos y el futuro que esa realidad deparara.

Bajofuego@eldiariony.com