Presidenta de Brasil cancela cita con Obama por caso NSA

Dilma Rousseff anunció que aplazaría la visita oficial que realizaría a Estados Unidos el próximo mes a manera de protesta por la intervención de la NSA en comunicaciones privadas
Presidenta de Brasil cancela cita con Obama por caso NSA
Rousseff junto a Barack Obama en un encuentro, en el 2012, en la Casa Blanca.
Foto: Archivo

WASHINGTON — Para el presidente Barack Obama, el vergonzoso desaire diplomático de Brasil se suma a un periodo problemático para la Casa Blanca tanto en casa como en el extranjero.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff anunció el martes que aplazaría la visita oficial que realizaría a Estados Unidos el próximo mes a manera de protesta por el programa estadounidense de espionaje que se ha dirigido activamente contra el gobierno y ciudadanos de la nación sudamericana.

La decisión de Rousseff se suma a las secuelas internacionales para Obama por la revelación de los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), que han contrariado también a muchos estadounidenses. El anuncio se dio en medio de un ambiente de críticas contra el presidente por su cambio de parecer sobre la amenaza de acciones militares contra Siria.

Algunos analistas de política exterior dicen que esos desarrollos generan inquietud sobre la posición que Obama ocupa en el escenario mundial.

“El tema de fondo es, ¿cómo afecta esto a la influencia de Estados Unidos en el mundo?”, dijo Carl Meacham, director del programa Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, quien describió las acciones de Rousseff como “casi inauditas”.

Rousseff dijo que no estaba cancelando el viaje, sino posponiéndolo. La Casa Blanca dijo que el aplazamiento era una decisión tomada por ambos mandatarios.

“Ambos esperan con ansia esa visita, la cual resaltará nuestra extensa relación”, dijo el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney. “Ciertamente reconocemos las inquietudes que estas revelaciones han generado en Brasil y otros países”.

En sus viajes al extranjero durante el verano boreal, Obama se ha visto perseguido por las críticas a los programas de espionaje del gobierno estadounidense. Aunque el enojo ha sido particularmente intenso en Europa, donde son celosos de la privacidad, Rousseff también se enfureció por las revelaciones de que Estados Unidos interceptó sus comunicaciones con asesores.

Documentos secretos filtrados por el exanalista estadounidense de inteligencia Edward Snowden también mostraron que la NSA intervino la red informática de la petrolera estatal brasileña Petrobras y que recabó datos de millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas hechas en Brasil, un importante nodo de conexiones de fibra óptica trasatlánticas. Las revelaciones se suman a un añejo recelo en el país sudamericano sobre el gobierno estadounidense.

Es evidente que las preocupaciones políticas internas pesaron en la decisión de la mandataria de posponer su viaje a Estados Unidos. El próximo año enfrenta elecciones para reelegirse y se han vuelto más competidas desde que hubo en junio manifestaciones contra el gobierno en todo el país.

Tim Ridout, integrante del German Marshall Fund, con sede en Washington, dijo que la presidenta brasileña también está buscando mostrar fortaleza en el escenario mundial.

“Veo esto en parte como una forma de que Brasil ejerza su influencia y diga ‘podemos encarar a Estados Unidos y servir como un contrapeso”’, opinó Ridout.

La visita de Rousseff a Estados Unidos se anunció desde mayo, semanas antes de que se conociera la existencia de los programas de espionaje del gobierno estadounidense. La Casa Blanca, que busca profundizar los lazos con Brasil —un país que está floreciendo económicamente, planeaba recibir a la mandataria en un visita de Estado llena de pompa.

Rousseff hubiera sido la primera presidenta brasileña en ser recibida con honores de Estado desde 1995. El periodista de The Associated Press Bradley Brooks en Río de Janeiro colaboró a este despacho.

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