La guerra contra los pobres

Guía de Regalos

Este mes la Administración de Barack Obama y el Congreso lograron evitar una guerra más en el Medio Oriente. Sin embargo, los representantes republicanos han decidió montar un ataque en contra de la clase media y pobre de la nación. Desde la salud a la comida y ahora hasta su acceso a las telecomunicaciones.

La semana pasada, los republicanos votaron por cuadragésima primera vez para dejar sin financiamiento a Obamacare, un programa que beneficiaría a la población pobre, envejecientes y desempleados en necesidad de servicios médicos.

Al mismo tiempo, la Cámara Baja, liderada por los republicanos, aprobó $40,000 millones en recortes adicionales para los beneficios de alimentos (cupones). La Coalición de Nueva York contra el Hambre estima que 1.5 millones de residentes de la ciudad dependen de los centros de distribución de alimentos, y el 43% de la población latina tiene dificultades para obtener de productos alimenticios básicos.

Ahora los republicanos están tomando medidas para eliminar el programa federal de asistencia Lifeline que les otorga teléfonos móviles a personas de bajos recursos económicos, así como a personas mayores. Existen ya dos medidas en el Congreso para eliminar lo que ellos califican como los “Obamaphones”. Lifeline no es un programa iniciado por Obama. Fue creado hace 25 años bajo la Administración del presidente Ronald Reagan.

Se estima que a nivel nacional unos siete millones de latinos se benefician del programa. 140,742 de ellos residen en la ciudad de Nueva York.

Los republicanos cuestionan la efectividad del programa por supuestamente debido a un amplio abuso de la aprobación y el uso de los móviles. Es cierto que se han reportado abusos, pero en comparación con la población a la cual ayuda es mínima.

En febrero La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), encargada de la regulación (incluyendo censura) de telecomunicaciones internacionales, ha establecido amplias reformas para el programa de modo que el fondo llegue usuarios que en verdad lo necesitan. En los cambios nuevos se requiere la creación de de bases de datos para confirmar la elegibilidad e identificar las suscripciones duplicadas. También redujo por 75% los subsidios disponibles para así eliminar los incentivos fraudulentos para algunas compañías telefónicas a inscribir personas no elegibles. Las nuevas medidas de la FCC ahorrarán hasta $2,000 millones durante tres años — algo que los republicanos omiten al discutir sus medidas.

El Partido Republicano no entiende que el programa Lifeline es una vía para salir de la pobreza y es vital para las mujeres y los hombres mayores que viven solos, para las personas desempleadas en busca de trabajos, aquéllos con inestabilidad de la vivienda, para las familias sin hogar y para aquellos que se encuentran temporalmente en la necesidad de la ayuda. Básicamente el teléfono que es a bajo costo para sus usuarios y para el presupuesto del Congreso, ayuda a millones de personas a buscar oportunidades que les permita abandonar otros servicios sociales.

Y si el Partido Republicano se niega a creer que existen “Dos Américas”, no debería de trabajar tanto para expandir esta división, y trabajar tan poco por la desigualdad que nos acecha.