Mike Piazza será un inmortal

Sigue a El Diario NY en Facebook

NUEVA YORK — Por ‘A’ o ‘B’ razones, a Mike Piazza se le negó la posiblidad de entrar en el Salán de la Fama de Cooperstown en su primera papeleta.

Sin embargo, este domingo los Mets exaltarán al destacado receptor en su salón de los inmortales.

La ceremonia tendrá lugar antes del partido del equipo con los Cerveceros de Milwaukke, programado para la 1:10 p.m., en el que será el último partido de la temporada regular de la novena local.

Piazza, líder de jonrones de Grandes Ligas entre receptores de todos los tiempos, será el vigésimo séptimo miembro del Salón de la Fama de los Mets. En 2012, ese honor le correspondió a John Franco.

El nativo de Norristown, Pennsylvania comenzó su carrera de Grandes Ligas en 1992 con los Dodgers de Los Angeles, pero fue en Nueva York donde consolidó su éxito, ayudando a los Mets llegar a la Serie Mundial en 2000.

‘Lo que está para tí, nadie te lo quita’, reza un refrán popular. Eso le viene a Piazza como anillo al dedo.

Aunque llegó a Grandes Ligas gracias a la buena relación de su padre, Vince, con Tommy Lasorda, encargado de los Dodgers, su talento y trabajo fuerte, lo dejó como uno de los mejores receptores de la historia.

Gracias al compadrazgo de Lasorda y Vince Piazza, el estudiante de Miami-Dade Community College fue seleccionado por los Dodgers “como un favor”, en la ronda 62 (1,390 general) del draft de 1988.

Así se le abría las puertas al muchacho que un día fue ‘bat-boy’ de los Dodgers y limpiaba nieve en su propiedad de Pennsylvania con tal de no perderse sus práctica de bateo.

Con su padre como mejor aliado, Mike tuvo la oportunidad de ir a pulir su talento en las academias de República Dominicana, pero a pedido de Lasorda, cambió la primera base por la receptoría a fin de tener mejores opciones de llegar a las Grandes Ligas.

Debutó en las Mayores el 1 de septiembre de 1992 en un juego de los Dodgers contra los Cachorros. En su primer turno recibió pasaporte; luego conectó un doble. Su primer jonrón llegó el 12 de ese mes contra San Francisco. Era un presagio de lo que sería su actuación con el madero.

En su primera campaña completa en Los Angeles, en 1993, Piazza ganó el premio a Novato del Ano del ‘Viejo Circuito’, gracias a su promedio de bateo de .318, con 35 jonrones y 112 RBIs en 149 juegos.

Los mejores años de Piazza con los Dodgers fueron 1996 y 1997, cuando terminó segundo en la votación de Más Valioso de la Liga Nacional, detrás de Ken Caminiti y Larry Walker. En 1996 sus números fueron: .336 bateo, 36 vuelacercas y 105 RBIs; y 1997 conectó para .362, con 40 jonrones y 124 empujadas.

El 15 de mayo de 1998 fue canjeado a los Marlins, equipo con el que Piazza jugó sólo cinco partidos y a la siguiente semana ya estaba en Nueva York.

A pesar del gran aporte de Piazza, los Mets se perdieron la postemporada de 1998. Pero otra fue la historia en 1999 y 2000, año en que perdieron la Serie Mundial con sus vecinos de El Bronx en cinco juegos.

“Mike Piazza revitalizó nuestra franquicia cuando lo adquirimos en mayo de 1998”, destacó Jeff Wilpon, alto ejecutivo de los Mets.

“Mike es uno de los mejores jugadores en nuestra historia y estamos encantados de exaltarlo en el Salón de la Fama de los Mets”, agregó Wilpon.

Muchos críticos alegan que Piazza fue un privilegiado, pero las estadísticas lo dejan como uno de los mejores catchers con el bate de todos los tiempos. Terminó su carrera con promedio de .308, con 427 jonrones y 1,335 impulsadas. 220 de sus 427 vuelacercas los logró con los Mets. Fue seleccionado a 12 Juegos de Estrellas, 10 consecutivos (1993-2002), siete de ellos con los Mets, ganó 10 ‘Bates de Plata’ (1993-2002). En 1999, Piazza implantó un récord de la novena de Flushing, con 124 empujadas y 40 jonrones. El 5 de mayo de 2004, conectó su jonrón No. 352 como receptor, rompiendo la marca de Grandes Ligas establecida por Carlton Fisk.

El carismático receptor jugó con los Mets hasta 2005.

“Sin duda alguna, fueron los años más emocionantes de mi vida”, declaró Piazza sobre su estancia en Nueva York, agregando que se siente honrado de ser parte del Salón de la Fama de los Mets.

En 2006 defendió a los Padres de San Diego y al año siguiente puso fin a su carrera en las Mayores con los Atléticos de Oakland.

Es posible que en 2014, en su segundo año de elegibilidad, los escritores de béisbol pongan a Piazza en Cooperstown.