Centroamérica está presente

Para muchos medios y hasta compatriotas, el paso de los migrantes latinoamericanos hacia Estados Unidos está perdido en un cúmulo de papeles y leyes migratorias, pero poco se entiende lo que significa en términos de derechos humanos. Y si eso no importa, mucho menos se habla de lo que significa que hay gente e instituciones que buscan construir puentes con las diásporas que la economía o la guerra producen.

Mientras en la Centroamérica de los 80 se libraban las guerras internas y la población civil huía hacia otras naciones, en Estados Unidos se organizaban grupos de salvadoreños, nicaragüenses y guatemaltecos para dar apoyo a los refugiados que escapaban de la tortura, la guerra y el hambre.

Con un gran sentido comunitario y entendiendo lo que las revoluciones dejaban en la población de sus países, un grupo de jóvenes salvadoreños que había organizado el Comité de Solidaridad Centroamericana organizó, en 1983, el Centro de Refugiados Centroamericanos (CARECEN).

CARECEN cumple con su rol social y comunitario al ayudar a aquellos migrantes que llegan a un país que no es suyo. En lo político, CARECEN ha participado e impulsado en la Ley NACARA y en la formación y extensiones del TPS para varias comunidades que han llegado a los Estados Unidos.

En 30 años no han podido bajar la guardia, pues mientras que comenzaron como un centro para la sobrevivencia para los refugiados, ahora CARECEN es una institución para la defensa de los migrantes y los asesoran en materia legal, laboral y educativa.

La importancia de CARECEN es que su labor ha evolucionado en cada uno de los ámbitos de la migración en Estados Unidos. De ahí su trascendencia en la historia de la inmigración en este país, pero también de cada uno de los migrantes que han usado sus servicios a lo largo de estos 30 años.

ImpreMedia/La Opinion