El vuelo solitario de Ted Cruz

La mayoría de las personas van a Washington para encontrar nuevas y creativas maneras de quedarse en Washington
El vuelo solitario de Ted Cruz
Ted Cruz es entrevistado por los reporteros de la fuente al término de su discurso de 21 horas.
Foto: AP

El senador de Texas Ted Cruz y sus colegas, los senadores Mike Lee de Utah, Rand Paul de Kentucky y, en menor grado, Marco Rubio de Florida, tienen la audacia de tener la esperanza de que los republicanos de la Cámara Baja y del Senado hagan lo que dijeron que harían cuando solicitaron su empleo.

¿En qué están pensando? Poner a un colega en evidencia de este modo, eso no se hace. Es una seria infracción de etiqueta por parte del senador menor de Texas, que de algún modo se metió en la cabeza que los miembros del Congreso van a Washington para servir a sus electores. Ahora, luego de nueve meses ajetreados, sabe la verdad: la mayoría de las personas van a Washington para encontrar nuevas y creativas maneras de quedarse en Washington.

Consideremos Obamacare. Los demócratas en el Congreso aprobaron un proyecto de ley que tenía más de 2,400 páginas de largo y que presuntamente pocos de ellos habían leído. En un momento dado, Nancy Pelosi, la que por aquel entonces era presidente de la Cámara de Representantes, explicó que los legisladores tenían que aprobar el proyecto de ley para ver lo que había en él.

Cuando el proyecto de ley era debatido y cuando luego fue confirmado como ley, las encuestas mostraban uniformemente que los estadounidenses tenían grandes preocupaciones de hacer un cambio tan radical en el sistema de salud del país.

Ahora, los miembros del Congreso y su personal van a recibir subsidios para comprar cobertura y otros grupos están buscando exenciones a la ley. Este es el espectáculo que se parece al de los empleados que trabajan en un restaurante y que juran que nunca comerán ahí. Con razón las preocupaciones del público se han intensificado.

Según una encuesta reciente de NBC News/Wall Street Journal, solo el 31% de los estadounidenses dice que la ley es una buena idea, mientras que el 44% dice que es una mala idea.

Aprobar esta ley fue un error, pero el Congreso tiene el don de redoblar los errores. Entonces, en lugar de tratar de dejar sin financiamiento a Obamacare, los republicanos prefieren tratar de destruir a Cruz.

Una de las figuras políticas más excitantes y prometedoras que surgió del Partido Republicano en años es ahora un paria dentro del mismo partido. En Washington, el consenso es que esto habla mal de Cruz. En la mayoría del resto del país, la gente entiende la realidad: esto habla mal del partido.

Mientras tanto, ser parte del Equipo Ted no es solo flores de lupín y té dulce. Para sus seguidores y amigos –y yo soy ambos—la miseria de todo esto es saber que cuando alguien es odiado por sus colegas, no va a lograr mucho. Así que pronto la percepción será que él es más un caballo de exhibición que un caballo de tiro.

Sin embargo, como también uno se da cuenta que la cosa más segura para alguien en el Congreso es seguir la corriente, llevarse bien con todos y cubrirse las espaldas unos a otros, uno no está convencido de que sea tan malo que Cruz se encuentre comiendo solo en la cafetería del Senado.

Si se toma el primer camino, uno nunca será la solución. Si se elige el segundo, uno se vuelve parte del problema. El Senado ofrece peores alternativas que la crisis de Siria.

Sea lo que sea que haga Cruz, será criticado por las elites de Washington –tanto en el Congreso como en los medios. No pueden entender a quienes no les interesa formar parte de su camarilla.

2013, The Washington Post Writers Group