Centros comunitarios: refugio para muchos

Estos lugares atienden a personas sin seguro médico y a inmigrantes indocumentados.

Nueva York — Aunque muchas personas se quedarán fuera de los Mercados de Seguros de Salud creados por el ‘Obamacare’, esta nueva ley beneficiará indirectamente a aquellos que, debido a la pobreza, la falta de documentos legales de residencia o el desconocimiento del inglés, no pueden recibir servicios médicos básicos y de calidad.

Estas personas dependen, por lo general, de los centros de salud comunitarios ubicados en sus vecindarios (también conocidos como clínicas comunitarias), que proveen cuidado primario de salud a más de 21 millones de pacientes anualmente.

De esto está consciente el Gobierno federal, el cual, bajo la Ley de Salud Asequible (ACA), ha otorgado $150 millones para expandir los servicios de casi 1,200 centros de salud comunitarios en todo el país.

“Los centros de salud comunitarios juegan un importante papel porque sirven como una red de seguridad en las comunidades marginadas”, dice la doctora J. Nadine Gracia, directora de la Oficina de Salud de Minorías del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU (HHS).

“Expandir los servicios que proveen va a ser fundamental para el cuidado de la comunidad latina. Sabemos que uno de cada tres pacientes que son atendidos en estos centros son hispanos”, señala la vocera del Gobierno.

Estas clínicas atienden a cualquiera sin importar su estatus migratorio o su capacidad de pago. Por ello, muchos inmigrantes latinos indocumentados acuden a ellas porque se sienten seguros y cómodos.

Este es el caso de ‘Boriken Neighborhood Health Center’, una clínica comunitaria ubicada en East Harlem, un vecindario donde reside gran cantidad de hispanos.

“Tenemos una gran población de mexicanos que vienen a nuestra clínica y muchos son indocumentados. Los colocamos en algo que llamamos ‘sliding fee scale’ (un programa de descuento), mediante el cual nos muestran alguna prueba de ingresos y determinamos cuánto pueden pagar. Algunos no pueden pagar nada, pero igual los vemos”, comenta Ellie Sánchez, directora ejecutiva de esa clínica.

“Muchos inmigrantes no saben que pueden venir a lugares como éste y recibir ayuda a pesar de que no tengan documentos. Pero pueden recibir el mismo cuidado de salud que reciben los ciudadanos estadounidenses”, indica Sánchez, quien informa que el 12% de los pacientes que atienden son indocumentados.

Boriken atiende anualmente a 42,000 personas, de las cuales el 80% son de origen hispano. Gracias a $12 millones en fondos federales concedidos bajo la ACA, la clínica logrará mudarse a un moderno y ecológico edificio, ubicado en la calle 123 y la Tercera Avenida de Manhattan. Esto permitirá expandir el servicio que presta a la comunidad.

Estudios del Gobierno federal han demostrado que este tipo de clínicas ayudan a mejorar la salud de las comunidades en general, porque hacen énfasis en la prevención, por lo que las personas dependen menos de las salas de emergencia de hospitales.

“Le ahorramos al Estado cientos de miles de dólares, porque clínicas como la nuestra cuidan a las personas antes que se enfermen mucho y no terminan ingresados en un hospital”, asegura Sánchez.

“Gracias al dinero otorgado por el ‘Obamacare’, Boriken será capaz de atender cerca de 80,000 pacientes cada año, a los cuales se les ofrecerá servicios de pediatría, medicina para adultos y adolescentes, odontología, nutrición, programas de VIH/Sida y cuidados a mujeres embarazadas”, agrega.

Otra razón por la cual muchos latinos prefieren ir a estos lugares es porque los atienen en su idioma y entienden su cultura. En Boriken, por ejemplo, el 90% del personal habla español.

Gracias a esto —agrega la doctora Gracia— los centros comunitarios se han convertido en recursos confiables y en una solución potencial para muchas familias latinas que no podrán participar en la ACA.

Además de prestar servicios médicos básicos y preventivos, algunos centros comunitarias están ayudando a los pacientes a entender las opciones de cobertura de salud que están a su alcance con el ACA, a determinar su elegibilidad para ayuda financiera y a completar en persona todo el proceso de inscripción.

Esto es esencial en estos momentos debido al colapso que han experimentado los sitios web del gobierno federal y el estatal, por las millones de visitas que recibieron la primera semana en que se abrió la inscripción en el ‘Obamacare’.

Para que puedan ayudar con la inscripción, algunos centros recibieron fondos o subsidios por parte del Gobierno federal y fueron catalogados como organizaciones ‘Consejeras Certificadas de Aplicaciones’ (CAC). Para ello cuentan con personal entrenado y calificado (conocidos como ‘navegadores’), que ayudan a responder todas las preguntas que tenga sobre la reforma de salud.

En el estado de Nueva York más de 50 centros comunitarios contarán con 400 ‘navegadores’ que hablarán más de 48 idiomas además de inglés y español. Para localizar el centro más cercano a usted visite: healthbenefitexchange.ny.gov y cuidadodesalud.gov/es.

El HHS aprobó más de $7 millones en fondos federales para ayudar a 59 clínicas de salud comunitarias en el área de Nueva York. Estas clínicas dirigen 601 centros que prestan servicio de cuidado de salud primario y preventivo a casi de 1.5 millones de personas (23% de los cuales no están asegurados).

Con estos fondos se espera que los centros expandan sus plantas físicas, aumenten los servicios que ofrecen, contraten más personal, entrenen al que ya tienen, y realicen actividades educativas y de alcance comunitario. Además ayudarán en la inscripción en el ‘Obamacare’.

El East Harlem, ubicado en la parte Noreste de Manhattan (ver zona gris del mapa), tiene una población aproximada de 120,500 habitantes, de los cuales el 49% son hispanos (por eso se le conoce como ‘El Barrio’). El 33% de sus residentes viven bajo el nivel de pobreza federal.

Aunque los habitantes de este vecindario representan sólo el 1.8% de la población de la Ciudad de Nueva York, suman el 3.9% de todos los casos de VIH/Sida en la urbe.

Las tasas de enfermedades venéreas, embarazos en adolescentes, mortalidad infantil, abuso de sustancias, diabetes, enfermedades cardíacas y asma pediátrico, entre otras condiciones médicas, demuestran la necesidad crucial de servicios de salud primarios y preventivos como los que prestan las clínicas comunitarias.

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