NYC le declara la guerra al virus de la hepatitis C

El plan contra los contagios y muertes por la enfermedad tiene 7 puntos clave

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NYC le declara la guerra al virus de la hepatitis C
La hepatitis C puede ser curada, por lo que las personas contagiadas no deben esperar para someterse a tratamiento.
Foto: Archivo

Nueva York – El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York anunció hoy un plan para reducir las infecciones y muertes por el virus de la hepatitis C (VHC).

Según un reporte divulgado hoy por las autoridades de salud metropolitanas, se estima que aproximadamente 146,500 neoyorquinos están infectados con el VHC, que se transmite por lo general cuando la sangre contaminada de una persona entra en el torrente sanguíneo de otra.

“Muchos de los infectados -indica el informe- viven en barrios con altos niveles de pobreza y desempleo, incluyendo el sur de El Bronx y el Este y Centro de Harlem“, ambos con gran población latina.

El reporte del Departamento de Salud, “Hepatitis C en la Ciudad de Nueva York: Estado de la Epidemia y del Plan de Acción”, reconoce que sólo el 40% de los neoyorquinos con el VHC han sido evaluados por un médico para un posible tratamiento. Por ello, piden nuevos esfuerzos para ampliar las pruebas de VHC y garantizar que todas las personas con la infección reciban tratamiento.

“Este es un momento muy esperanzador para las personas que viven con hepatitis C”, señaló hoy el comisionado de Salud, el doctor Thomas Farley. “Después de muchos años en los que la infección era muy difícil de tratar, ahora la hepatitis C puede ser curada. También esperamos que los medicamentos que son más eficaces y fáciles de usar, estén disponibles en unos pocos meses”.

La mayoría de las personas que viven con el VHC tienen pocos síntomas de la enfermedad, y los mismos pueden aparecer hasta 10 o 30 años después de la infección inicial, cuando se pueden desarrollar complicaciones que amenazan la vida. Las personas con el VHC están en riesgo de desarrollar cirrosis, cáncer de hígado y otros tipos de daños en ese órgano.

Decenas de miles de residentes de la Ciudad de Nueva York –infectados entre los años 1970 y 1980– han descubierto que sufren de una enfermedad hepática avanzada sin saber que tenían el VHC.

“Por desgracia, casi la mitad de las personas que viven con la infección por el VHC no saben que lo están”, añadió Farley.

El plan de acción del Departamento de Salud de NYC identifica siete objetivos para hacer frente a la epidemia del VHC:

1 . Mejorar la concientización pública sobre el VHC .

2 . Mejorar la concientización de los profesionales de la salud en relación con la detección, el diagnóstico y la remisión de la infección por VHC, así como la capacitación de los proveedores clínicos para tratar el VHC.

3 . Mejorar la atención de las personas con infección por el VHC en curso, identificar y promover modelos exitosos de atención y desarrollo de la capacidad clínica para tratar el VHC.

4 . Promover las pruebas del VHC en la población.

5 . Mejorar las actividades de vigilancia del VHC para fortalecer la capacidad del Departamento de Salud para utilizar los datos en sus políticas y prácticas basadas en la evidencia.

6 . Promover la prevención primaria.

7 . Colaborar con otras organizaciones para desarrollar, promover e impulsar políticas que apoyen los objetivos de esta estrategia.

La hepatitis C (VHC) es una enfermedad del hígado que resulta de la infección con el virus de VHC . Puede variar en severidad, de una enfermedad leve que dura unas pocas semanas a una enfermedad grave, que afecta toda la vida.

El VHC se transmite generalmente cuando la sangre de una persona infectada con el virus se introduce en el cuerpo de alguien que no está infectado. Hoy día, la mayoría de las personas se infectan con el VHC por compartir agujas u otro equipo para inyectarse drogas. La infección por VHC puede ser “aguda” o “crónica”.

Para la mayoría de las personas, pero no todas, la infección aguda conduce a una infección crónica que puede dañar el hígado e interferir con sus funciones importantes. Esto puede llevar a enfermedades graves como cirrosis y cáncer de hígado. No existe una vacuna para el VHC.

La mejor manera de prevenir la enfermedad es evitar comportamientos riesgosos como el uso de drogas inyectables.