La granada, un sabor de otoño

Este fruto es versátil en la cocina, se puede combinar con cualquier ingrediente.
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La granada, un sabor de otoño
La granada puede ser de cáscara roja, verde o amarilla.
Foto: Agencia Reforma

Para los egipcios, la granada era una fruta dotada de grandes privilegios, tanto, que en sus tumbas ancestrales se han encontrado restos de ella.

El poeta español Gonzalo de Berceo, del siglo 13, incluyó a la “milgrana”, como llamaba a la granada, en uno de sus poemas por su abundancia interior.

Para aprovechar, precisamente, el sabor y la textura de su interior debe romperse su radiante cáscara para “desgranarla” y extraer sus semillas y jugo.

Aunque su cosecha va de los últimos días de julio a los primeros de octubre, sus semillas o granos pueden conseguirse congelados en los supermercados.

Más que decoración en los populares chiles en nogada, la granada, combina con muchos ingredientes en recetas diversas, pero debe tomarse en cuenta su nivel de acidez.

Se puede combinar con cualquier ingrediente, pero, por ejemplo, con el limón, si se pasa de éste, sí amarga un poco. Mezclarla con otros productos ácidos no va muy bien”, explica el chef Juan Bautista Aguilar.

La corteza que cubre y almacena sus semillas, que son lo esencial de la fruta, se debe retirar para evitar que amargue cualquier preparación en la que se utilice.

Para elaborar una bebida, el chef sugiere que primero se obtenga su jugo, es decir, habrá que licuarla y después pasar la mezcla por un colador para eliminar las semillas.

Lo ideal es que la fruta no se exponga demasiado a la temperatura ambiente cuando se parta, pues se oxida.