Futuro de Mattingly es incierto con Dodgers

Futuro de Mattingly es incierto con Dodgers
Don Mattingly aún no se gana el crédito que se merece con los Dodgers. Anoche se disputó el primer juego de la Liga Nacional entre los angelinos y los Cardenales.
Foto: ap

SAN LUIS, Missouri — En medio de la algarabía del ingreso de los Dodgers por primera vez en cuatro años a la Serie de Campeonato, pocos se han percatado de que el contrato de Don Mattingly expira al final de la Serie Mundial.

Los que han detectado ese curioso caso se preguntan: ¿qué espera el alto mando de la organización blanquiazul para darle un voto de confianza a su mánager?

Es posible que la junta directiva de los Dodgers, la que encabeza Magic Johnson y el mismo gerente general, Ned Colletti, aguarden por el resultado de estas batallas cuyo vencedor pasará a la máxima fiesta del beisbol de Grandes Ligas.

No está de más recordar que Mattingly estuvo en la cuerda floja antes del Juego de Estrellas. Justo el 1 de julio, los Dodgers ocupaban el último lugar de su división.

Dos días más tarde llegó Yasiel Puig y el equipo comenzó a recuperar el terreno perdido hasta alcanzar la posición en la que se encuentra ahora luchando por avanzar hacia su primer Clásico en 25 años.

Es un secreto a voces que entre el dinámico novato cubano y Hanley Ramírez le salvaron el puesto a Mattingly, uno de los mánagers a los que se “acusa” de recurrir al batazo largo, obviando las jugadas de bateo y corrido.

Uno de los responsables de que el ex primera base estrella de los Yankees esté al mando de los Dodgers es Joe Torre, reconocido amante de los toletazos que deciden juegos.

Hay más de uno de esos hombres que exigen cumplir con los fundamentos del beisbol que señala a Mattingly como un alumno aventajado de la escuela de Torre.

Es posible que esté por ahí un poder oculto monitoreando los movimientos y estrategias conservadoras de Mattingly, que a veces se olvida que navega en la Liga Nacional y no mueve a los corredores.

En varias ocasiones se ha visto que con el partido cerrado a favor o en contra ya en sus postrimerías, un bateador abre el inning con sencillo y ahí queda anclado en primera esperando ser remolcado por un cañonazo. El batazo no llega y todo termina con un double play en sustitución de un toque de bola, robo de base o bateo y corrido.

Ése es el consenso general entre los obstinados seguidores del beisbol ”pequeño” del cual hizo gala el venezolano Ozzie Guillén mientras se bañaba de champaña festejando su triunfo en la Serie Mundial de 2005 con los Medias Blancas de Chicago.

La crítica implacable se ha volcado en los corrillos del Dodger Stadium, donde saltó a relucir la falta de carácter y mando que mostró Mattingly al “consultar” con la junta directiva para soltar a Clayton Kershaw con tres días de descanso para evitar el viaje a Atlanta en la pasada Serie de División.

Tras el despido de Dusty Baker por los Rojos de Cincinnati, las especulaciones han surgido y señalan a Baker, aquel carismático jardinero izquierdo de los Dodgers de los años 70, como un posible sucesor de Mattingly.

No obstante, a estas alturas, solo el tiempo y los Dodgers tienen la última palabra.

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