Cierre hace eco en neoyorquinos

Cierre  hace eco en neoyorquinos
El cierre parcial del gobierno federal está causando perjuicios a muchos pequeños negocios de la Ciudad , según denunció ayer la representante Carolyn Maloney.
Foto: cortesia

Nueva York — Cuando se cumplen dos semanas del cierre del gobierno, trabajadores y dueños de pequeños negocios de Nueva York compartieron ayer sus historias sobre cómo les está afectando la situación.

En la Ciudad, el cierre ha afectado a 50,000 empleados federales, numerosas pequeñas empresas y un número incalculable de personas que necesitan de los servicios del gobierno, según dijo ayer la congresista Carolyn Maloney en conferencia de prensa.

Marisol Goico, una residente de Brooklyn que trabaja en el Departamento de Tesorería Interna de los Estados Unidos (IRS), es una de las perjudicadas.

Goico vive sola en un apartamento de renta estabilizada, pero aún así tiene que ajustar mucho su presupuesto para vivir en la ciudad de Nueva York. Ella está preocupada de que, si el cierre continúa, no será capaz de pagar su alquiler el 1 de noviembre, ya que va a dejar de recibir “varios cientos de dólares” este año.

“Ellos [el Congreso] mantienen a 800,000 personas como rehenes”, dijo Goico “Quiero que el gobierno vuelva a abrir ya”.

Mario Martino es propietario del Worth Street Café, un establecimiento de comida y bebida situado en Federal Plaza, un área de Manhattan rodeada por oficinas federales. Los empleados de estas oficinas suelen realizar gran parte de las consumiciones, y después de dos semanas sin su clientela habitual, Martino está preocupado por la caída en el negocio.

“El negocio se ha reducido en un 30 o 35%”, aseguró Martino. “No somos una gran empresa que opera en millones de dólares. Vivimos del día a día y ya es bastante difícil pagar las deudas. Este tipo de cosas nos puede poner fuera del negocio”.

La congresista Maloney reclamó a sus compañeros republicanos en la Cámara de Representantes que pongan fin de inmediato al cierre.

“Cada día que pase se hace más daño a la economía, a los trabajadores neoyorquinos y estadounidenses en todo el país”, declaró la legisladora. “El Congreso necesita aprobar rápidamente una resolución presupuestaria que ponga fin a esta crisis manufacturada, y comenzar a sanar esta herida autoinfligida”.