A ritmo de mariachi

Alejandro Sanz bromea sobre su 'mexicanidad' y disfruta de su exitosa gira
A ritmo de mariachi
Alejandro Sanz terminó su gira internacional en el Auditorio Nacional de la ciudad de México, mismo escenario donde la inició.
Foto: archivo

Los Angeles — No se les ocurra decirle a Alejandro Sanz que a los mexicanos no les cae muy en gracia que artistas que no son de ese país canten con mariachi.

“Es que yo no soy extranjero”, dice travieso el intérprete sin siquiera tratar de esconder su acento madrileño. “Soy de Guanajuato… soy de Tepito”.

Ni de la bella ciudad colonial mexicana ni del ancestral barrio del Distrito Federal. Sanz vio por primera vez la luz en España hace 44 años. Aunque no exagera cuando dice que casi casi es mexicano.

El cantante es todo un ídolo en México, donde la semana pasada presentó una serie de seis conciertos en el Auditorio Nacional de la capital. En ese país también inició y termina su gira internacional, “La música no se toca”.

Así que nadie se ofenda por haber cantado con mariachi una de las noches de concierto en el DF.

“Fueron solo dos temas, ‘Corazón partío’ y ‘No me compares'”, explicó Sanz. “Creo que si lo haces con respeto y con cariño, como lo hago yo, no hay ningún problema”.

El problema, dice, es cuando pretendes ser algo que no eres, “como ir a Andalucía y cantar flamenco [sin ser andaluz]”.

Al fin y al cabo, los mencionados temas tienen un ingrediente que nunca falta en las canciones rancheras, el dolor.

“Yo creo que a todos nos gusta eso del sufrimiento; da igual que sean canciones de mariachi, tango, flamenco. Como que nos gusta llorar”, dijo.

Ahora, no ser mexicano no significa que nunca grabará rancheras, pues, aunque reconoce que no se lo ha planteado, “tampoco lo descarto”.

“En eso sí soy bien gallego… Un gallego, si te lo encuentras en la calle, nunca sabe si sube o si baja”, reveló.

Mientras eso sucede, Sanz está todavía de fiesta porque es uno de los artistas más nominados al Latin Grammy por su disco más reciente, “La música no se toca”. En total recibió cinco postulaciones al galardón que reconoce a lo más destacado de la música hispana y que se entregará el 21 de noviembre en Las Vegas.

Esta placa, la décima en la carrera de Sanz, lo “pilló” en un momento luminoso de su vida, como él mismo lo describe. Luego de una etapa “oscura”, en la que el cantante se vio involucrado en varios escándalos —entre ellos la noticia de un hijo extramarital, producto de una supuesta infidelidad con una de sus empleadas—, el intérprete parece estar viviendo mejores momentos.

Prueba de ello es que, durante su estancia en Ciudad de México, estuvo acompañado de dos de sus tres hijos y de su esposa, Raquel Perera.

“Estoy pasando por un buen momento familiar… mi entorno es bueno, y eso al final se refleja [en el disco]”, admitió.

En los próximos días su vida no será menos ocupada. Si las fechas coinciden, irá a cantar a la Casa Blanca con motivo de los festejos presidenciales del Mes de la Herencia Hispana. El evento, programado para hace unas semanas, se pospuso luego de los atentados terroristas ocurridos para entonces en Washington. De ahí viajará a Boston, donde la prestigiosa Universidad de Berklee le entregará un Doctorado Honoris Causa.