Familias inmigrantes en EEUU sufren política de deportaciones

Entre 1997 y 2006 se deportó a 100 mil personas con un hijo ciudadano, según revela un estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley y Davis

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Familias inmigrantes en EEUU sufren política de deportaciones
Pedro Vilchis lleva fue deportado en el 2011 después de ser detenido por una falta de tráfico. Su hija ahora tiene 3 años.
Foto: Suministrada (mejor calidad posible)

En un debate presidencial del año 2012, el Presidente Barack Obama dijo que la intención de su gobierno era la de deportar primordialmente a “delincuentes, pandilleros, aquellos que dañan a la comunidad, no a estudiantes o personas que quieren dar de comer a sus familias”.

No obstante, las cifras y casos indican que el enfoque de la política de deportación, iniciado en el último año del Presidente Bush pero implementado con toda fuerza y severidad por Obama, ha resultado en una mayor deportación de personas que han vivido largo tiempo en este país y que por tanto, tienen aquí lazos familiares.

De hecho, el aumento ha sido notable. Según un estudio realizado conjuntamente por la Universidad de California en Berkeley y Davis , en los 10 años entre 1997 y 2006 se deportó a 100 mil personas con un hijo ciudadano. Sin embargo entre 2010 y 2012, según un reporte de datos recopilados por la propia agencia federal, ha habido más de 200 mil deportados que son padres de ciudadanos.

La razón: menos cruces fronterizos y más inversión en deportar a personas con más tiempo en el país. Buena parte del aumento en esta deportación interna se debe a la mayor cooperación entre policía y ICE que se ha dado en los últimos años por medio de programas como Comunidades Seguras y 287g, entre otros, señalan expertos.

Estos son sólo algunos casos de deportaciones que han separado a familias:

Pedro Vilchis fue detenido por una infracción de tráfico en Temécula en 2011 y fue deportado casi de inmediato, a pesar de no tener ningún delito en su record.

Atrás dejó a su esposa ciudadana de 21 años y a su niña de 1 año. Tenían poco más de un año de casados. La deportación hizo que su esposa Diana dejara la escuela y buscara un segundo trabajo.

La pequeña, que ahora tiene 3 años, resiente mucho su ausencia.

“Al principio él se quedó en Tijuana un tiempo y lo íbamos a ver pero ella lloraba mucho”, dice Diana. “El 7 de septiembre se cumplen dos años de estar sin él”.

José Villaseñor fue arrestado en su sitio de trabajo en febrero de este año. No está claro si lo buscaban a él, pero igualmente lo recogieron.

Según su abogada Vera Weisz, Villaseñor tenía una vieja orden de deportación. En el camino a la frontera, la camioneta en la que viajaba se volcó y Villaseñor tuvo que ser trasladado al hospital al sufrir traumatismos de cabeza, cuello y espalda.

Tras una revisión primaria, ese mismo día lo dejaron en Tijuana. Acá quedaron tres hijos ciudadanos y la esposa, incluyendo el pequeño de 13 años que apenas comprende lo ocurrido.

“A él le está afectando más porque mi papá es su mundo, es su todo”, dijo Evelyn de 19 años, la segunda hija de los Villaseñor. Evelyn estudia en el colegio comunitario de Long Beach y tiene dos trabajos. Su hermana mayor también trabaja para ayudar.

María Caracheo y su esposo trataban de hacer bien las cosas. Como ella es ciudadana, pidió al marido y el año pasado salieron a Ciudad Juárez a pedir un perdón como la ley manda, por el tiempo que él pasó indocumentado en este país.

La cita fue el 26 de diciembre, pero le dijeron que tenía que esperar una decisión, así que el esposo se quedó en México y María volvió a casa. La pareja tiene dos hijas, de 4 y 3 años. Recientemente también deportaron al suegro que ayudaba a María en ausencia de su marido.

“Ahora estoy embarazada porque fui a verlo en marzo y me embaracé, el bebé nace en diciembre y me gustaría que él estuviera aquí ya de vuelta para ese momento”.