Obama alcanzaría 2 millones de deportaciones en enero

La administración del presidente Barack Obama ha deportado a casi 1.6 millones de extranjeros desde el 2009, y se espera que alcance los 2 millones en enero próximo

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Obama alcanzaría 2 millones de deportaciones en enero
La familia Villaseñor en la graduación de Evelyn, la segunda de sus hijas, José Villaseñor, el padre, fue deportado en febrero, aunque no está claro si cuando lo arrestaron lo buscaban a él.
Foto: Suministrada (mejor calidad posible)

Si la tendencia en el ritmo de deportaciones se mantiene como en los últimos años, el Presidente Barack Obama cumplirá su quinto año de mandato en enero al mismo tiempo que llega al récord de 2 millones de deportaciones, la misma cantidad que George W. Bush deportó en ocho años completos y más personas de las que Estados Unidos formalmente expulsó en toda su historia, entre 1892 y 1996.

Hasta ahora, según los números acumulativos desde que Obama tomó posesión en enero de 2009, este presidente ha deportado a poco menos de 1.6 millones de extranjeros a sus países de origen y aunque aún no se han entregado las cifras del último año fiscal, se cree que podrían ser similares al record de 409 mil del año anterior.

“Tienen básicamente la misma cantidad de dinero en recursos que el año fiscal anterior, así que probablemente sea igual”, dijo Tanya Golash-Boza, socióloga de la Universidad de California en Merced. “En ese caso, llegarán a los dos millones a principios de 2014, una cifra que Bush tuvo en sus dos períodos de gobierno”.

Esta tendencia no se inició con la Presidencia de Obama sino con la de Bill Clinton, tras la aprobación de la ley de Reforma de Inmigración de 1996, la más severa en 25 años y que facilitó la deportación de muchas categorías de inmigrantes con años en el país.

En 1996 se triplicaron las deportaciones respecto al año anterior y desde entonces, tanto George W. Bush como Barack Obama lo que han hecho es perfeccionar la maquinaria deportadora mientras el Congreso asigna más y más fondos a la aplicación de las leyes migratorias.

En el último año de Bush, 2008, y en los años de Obama, se aplica con mucha más severidad las leyes ya existentes”, dijo. “Como no ha habido nuevas leyes de inmigración después de 1996 que justifiquen este aumento, debemos concluir que se trata de decisiones del ejecutivo y del legislativo, que es el que asigna los fondos para el trabajo del departamento. Pero quien los pide es el ejecutivo”.

En otras palabras, ha sido el gobierno de Barack Obama, con la entonces Secretaria Janet Napolitano al frente de esa tarea, el que más agresivamente ha aplicado las leyes de inmigración del país y que más éxito ha tenido haciéndolo, al menos desde el punto de vista de la cantidad de deportados.

Activistas usan el récord en deportaciones de Obama y la próxima cifra de 2 millones para remarcar la importancia de que se realice una reforma migratoria, sobre todo porque el anecdotario y las cifras indican que el ritmo no ha cesado y que ha venido acompañado de una cifra preocupante: un aumento cada vez más rápido en la separación de familias (ver nota acompañante).

Ante la queja de que los programas utilizados por el gobierno federal para deportar a cada vez más inmigrantes estaban resultando en la expulsión de muchos inmigrantes sin antecedentes penales que eran miembros productivos de la sociedad y dejaban atrás familias e hijos ciudadanos, el gobierno de Obama estableció una serie de memos instructivos y prioridades de deportación, citando recursos limitados.

“Nuestras leyes migratorias deben ser aplicadas para aumentar la seguridad pública, la de la frontera y la integridad del sistema migratorio, por eso nuestras prioridades se enfocan en la identificación de quienes han violado las leyes, los que han cruzado recientemente la frontera y los fugitivos de las cortes de inmigración”, afirma ICE en su declaración de principios.

ICE ha aumentado la deportación de personas con récord penal, aunque en muchos casos el delito citado es impuesto por las propias autoridades federales al presentar cargos por “entrada ilegal” o “entrada después de deportación”.

“El 56% de los deportados en el último año tienen un record penal”, dijo Golash Boza, citando cifras de DHS y de ICE. “Pero la mitad de estos tienen un delito migratorio. En otras palabras, ellos los criminalizan y luego los deportan por criminales”