Reforma migratoria y la guerra civil republicana

Guía de Regalos

Ahora que Washington está abierto de nuevo, hay la posibilidad de nueva legislación, lo que es el trabajo del gobierno.

Y nada sería más productivo que una reforma migratoria. Así lo pidió el Presidente Obama la semana pasada, poco después de firmar el acuerdo que reabrió el gobierno.

Una reforma tiene sentido estratégico y táctico.

Estratégico porque no cabe duda que el país lo necesita urgentemente. Millones de inmigrantes indocumentados juegan un papel importantísimo en la economía. Sería posible expulsarlos del país, y el estatus actual de estos inmigrantes produce costos pesados para los inmigrantes, para los demás, y para las autoridades.

Tiene sentido táctico porque el Senado ya pasó una reforma que Obama estaría dispuesto a firmar.

No es una reforma óptima. Pone demasiado énfasis en cerrar la frontera – cosa que nunca ha sido posible – y muy poco en facilitar el proceso de ganar la ciudadanía. Pero fue negociada por senadores de ambos partidos, lo que en una democracia sana le debería dar buenas posibilidades.

Que trágico que el sistema político estadounidense sufre de una enfermedad que implica el fracaso de la reforma. Una minoría de extremistas, casi todos republicanos, insisten en usar los poderes de la minoría – poderes que en el sistema americano son considerables – para imponer su agenda.

Esta minoría fue la que cerró el gobierno y nos amenazó con un cataclismo financiero.

En el caso puntual, la tragedia es que la reforma migratoria que ya fue adoptada por el Senado podría ser aceptada por la mayoría de los representantes en la Cámara Baja– una mayoría consistiendo en demócratas y republicanos centristas.

Pero los líderes de la Cámara, que son republicanos, no se atreven a proponer el plan.

Temen a los extremistas dentro de su propio partido, aunque esos extremistas no tienen los votos para derrotar a la reforma.

Por lo tanto, la reforma queda estancada. Y así quedará hasta que se haya resuelto la guerra civil dentro del Partido Republicano.