¿Quién va a reconstruir nuestra Ciudad?

A más de un año del huracán Sandy, la mayoría del trabajo de reconstrucción aun no ha comenzado. Muchos dueños de casa todavía están esperando fondos de sus compañías de seguro y el Congreso ha aprobado $6.6 billones para la reconstrucción de obras públicas y privadas en Nueva York que todavía no comienzan. Pero con todo este trabajo por delante, ¿quien va a reconstruir esta Ciudad? A un nivel más básico, hay que preguntarse, ¿de quien será el sudor en esta ardua labor que nos espera?

El 30 de octubre se publicó un estudio producido por el Dr. Hector Cordero-Guzman de City University of New York (CUNY), donde se detallaron las contribuciones por parte de la comunidad jornalera después de Sandy. Este informe, “Day Labor, Worker Centers and Disaster Relief Work in the Aftermath of Hurrican Sandy”, revelo claramente que aparte de los voluntarios, fueron los jornaleros (a veces incluso en calidad de voluntarios), los primeros en responder a las labores de limpieza, demolición y reconstrucción una vez que la tormenta había pasado. Asimismo, los centros de jornaleros jugaron un papel fundamental en coordinar estas labores, asegurándose que los jornaleros accedieran a estos trabajos con un equipo de seguridad adecuado y a un pago digno, y les otorgaran los entrenamientos y certificaciones necesarias.

A pocos días del la publicación del reporte del Profesor Cordero-Guzman, se congregaron más de 300 jornaleros en el bajo Manhattan para una jornada de aprendizaje y acción convocada por centros de jornaleros del área tri-estatal. Los trabajadores tomaron clases y se certificaron en los cursos de OSHA, y seguridad en andamios, entre otros. También se repartieron más de 300 cascos y botas de seguridad.

La comunidad jornalera no solo brillo en su trabajo y servicio después del huracán, sino que sigue activamente entrenándose, organizándose y preparándose para el proceso de reconstrucción que nos queda por delante (y para futuros desastres naturales). Al articularse una propuesta de reconstrucción y con la elección de un nuevo Alcalde, la comunidad jornalera debe estar al centro de estas negociaciones, así como los centros de jornaleros que seguirán capacitando y abogando por esta comunidad.

¿De quién será entonces el sudor de la reconstrucción? En gran medida, del jornalero inmigrante. Es el deber de nuestra nueva Alcaldía y consejo municipal reconocer y asegurar el bienestar de esta comunidad de trabajadores al mismo tiempo que reconstruimos nuestra ciudad.