Sentencia incomoda a estudiantes dominicanos en NY

Sentimos la vergüenza nuestra y no la ajena. Así dicen algunos estudiantes universitarios de origen dominicano con padres indocumentados al sentir cierta aprensión en dirigirse a un profesores haitianos, por temor a ser despreciado ante la reciente sentencia del Tribunal Constituciona l(TC) que desnacionaliza retroactivamente a miles de personas de ascendencia haitiana nacidos en República Dominicana.

Un estudiante de ingeniería electrónica, matriculado en City College, confesó que le dio “apuro”, el solicitarle un favor a uno de sus profesores oriundo de Haití cuando, en una ocasión, le pidió que le firmara un documento.

El joven estudiante, dijo sentirse incómodo luego del dictamen evacuado por el TC. En el sistema CUNY, además de algunos compañeros de estudios; hay muchos profesores descendientes de haitianos, que imparten docencia en diversas disciplinas.

Aunque el testimonio del estudiante tenía cierto crédito, otro joven que le acompañaba, también de origen dominicano, manifestó que de suscitarse una situación similar a la de su compañero con un estudiante de origen haitiano en República Dominicana; en estos momentos, seguro que éste habría enfrentado inconvenientes o algún tipo de repulsa.

Esa aseveración aclara que el profesor haitiano cedió de manera cortés, al pedido de su compañañero de estudios.

Este ejemplo podría ser ilustrativo de cómo ha impactado nevativamente la inoportuna y descoyuntural sentencia entre los estudiantes neoyorquinos, de origen dominicano. Se colige y de ello dio fé el estudiante, que este acontecimiento tal vez no es aislado y que otros jóvenes universitarios o en escuelas elementales neoyorquinas, puede que sean presas de la misma desazón e incertidumbre, ante sus educadores de origen hatiano.

En Nueva York, el número del profesorado haitiano en universidades y otros centros de enseñanzas, sobrepasa con creces al de sus pares dominicanos. Los jóvenes estudiantes que conversaron con nosotros en las inmediaciones próximas a City College; manifestaron que la sentencia 168/13 ha causado revuelo y extrañeza entre los provenientes de otras latitudes; incluyendo a anglosajones que cuetionan sobre qué está sucediendo en República Dominicana.

Los jóvenes dicen sentirse desconcertados porque no entienden qué se gana con esa medida, y cómo en una isla de negros y mulatos se registra ese nuevo apartheid contra los hijos de indocumentados nacidos en nuestra media isla; sobre todo, contra los de ascendencia haitiana, desde 1929 a la fecha. Sin embargo, señalaron que están de acuerdo con la regulación migratoria, pero sin atropellar arbitrariamente a “muchos de esos infelices”.

Los migrantes de origen haitianos en Nueva York, conforman un sector, cuyos miembros en su mayoría son progresistas y educados. No pocos hablan varios idiomas; desempeñan diversas profesiones y oficios; hay un buen número de proresores, y otros se dedican a taxiar(conductores de carros públicos de los amarillos).

Y en honor a la verdad, son contados los haitianos que lanzan desperdicios en las avenidas; hacen tumulto, o se les encarcela por dedicarse al narcotráfico. Ciertamente hay que señalar que la mayoría de haitianos en Nueva York, sí que aprovechan las oportunidades de un Estado que, aunque con ciertas limitaciones; es pluralista, libre de prejuicios raciales y otros aprestos segregacionistas.