Shuterland estrella del siglo XXI

Shuterland estrella del siglo XXI
El actor da vida a un dictador en el filme que se estrena hoy.
Foto: archivo

Los Angeles — La conversación con en una habitación de un hotel de Beverly Hills, como parte de la promoción de “The Hunger Games: Catching Fire” da inicio con el veterano actor de 78 años preguntando al entrevistador de dónde es. Al responderle Barcelona, el intérprete de filmes como “MASH”, “Klute”, “Casanova”, “JFK” y “A Time to Kill” no tarda en enzarzarse en una conversación acerca de la capital catalana.

“La visité en 1958… Hace mucho tiempo. Era la época del generalísimo Francisco Franco. No fue una buena época…:.

Hablar del dictador que se mantuvo en el poder en España durante 40 años sirvió de enlace perfecto para entablar una conversación acerca de su papel en la saga de “The Hunger Games”, cuya secuela, “Catching Fire, se estrena hoy.

En la que da vida al Presidente Snow, en realidad un dictador con obsesión por subyugar a sus ciudadanos revolucionarios y, especialmente, ganarse la confianza de la protagonista del relato, Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), a la que pretende manipular para mantenerse en el poder… aunque la obligue a participar en unos juegos mortales.

Padre de la estrella de la serie “24”, Kiefer Sutherland (uno de los cinco hijos de sus tres matrimonios), el canadiense Donald Sutherland —que ha ganado dos Globos de Oro— logra con su papel ponerse en la piel de un personaje autoritario y sibilino.

¿Por qué cree que los dictadores son normalmente tan teatrales?

Se crean a ellos mismos. Los hay que no eran muy melodramáticos, como Hitler, Franco o Lenin, pero Mussolini lo fue y Stalin también. Pero todo tiene relación con el control. Son gente a la que les gusta controlarlo todo.

Usted ha hecho decenas de películas y series de televisión. Al leer un guión como el de “Catching Fire”, ¿se inspira en algún trabajo previo?

No, nunca. Me inspiro en el director, en este caso Francis [Lawrence] y también en Gary [Ross, director de la primera entrega]. Snow es alguien que tiene 78 años y necesita un heredero. Y cuando encuentra uno, lo ejecuta.

Eso estaba en la carta que le escribí a Gary para que me diera el papel. Puse una foto de Lenin. Porque Lenin siempre dijo que nunca hay que ejecutar a la gente que es culpable. Hay que ejecutar a los inocentes. Porque eso crea terror.

No hay un razonamiento posterior a la hora de sobrevivir. Es lo mismo en “The Hunger Games”. La diferencia es que en lugar de ejecutarlos, los hago participar en un juego mortal que es un reality show.

Y es entonces cuando se topa con Katniss Everdeen…

Ella es la única rival a su altura. Alguien a la que tiene que eliminar o convencerla de que se asocie con ella. Ése es el tira y afloja que se produce entre los dos. Ella nunca se rendirá, pero es excitante esa relación.

Y también es una forma maravillosa de morir. Llegar al final de tu vida y encontrarte con esa rival. Y Jennifer está maravillosa en ese papel.

Desde el primer filme, Jennifer Lawrence ha ganado un Oscar [por Silver Linings Playbook]. Cuando trabajó con ella por primera vez, ¿detectó desde el principio hasta dónde iba a llegar?

Miré a los ojos de esa niña y pensé: es un genio. Eso es lo que pensé. Es como una médium que canaliza el personaje. Lo ha dicho más de una vez: para ella, hacer una película es como ir de vacaciones. Y no todos los actores están de acuerdo con esa percepción.

Pero en su caso, hacer cine es algo que la libera, con el fin de lograr el objetivo que ahora tiene en su vida, que no es otro que crear, cuidar y desarrollar de forma maravillosa un personaje.

En su caso no hay nada previsible, no hay nada calculado, porque es la verdad. Proyecta esa verdad. Eso es lo que hace. Todo el mundo se da cuenta de eso.

Eso es muy difícil en “The Hunger Games” porque hay una fascinante pero peligrosa combinación entre melodrama y “kitsch”…

Nosotros no tenemos que encontrar el balance. El director lo hace. Nosotros solo tenemos que dar vida al personaje.

Y en “Catching Fire” hay un director nuevo, Francis Lawrence.

Es un artista extraordinario, que tiene una visión y que fue capaz de tomar lo que Suzanne Collins escribió en esos libros maravillosos y hacerlo real. Es alguien maravilloso y un encanto con el que trabajar. Muy inteligente, lo observa todo y siempre está dispuesto a colaborar.