Avanza proyecto deportivo ambicioso en El Bronx

El Kingsbridge National Ice Center, que cuenta con el apoyo de la comunidad, será una realidad en 2017
Avanza proyecto deportivo ambicioso en El Bronx
Vista exterior del Armory, en El Bronx, que va camino a convertirse en el mayor recinto de pistas de patinaje del mundo.
Foto: FOTOS: VICTOR MATOS

NUEVA YORK — Natalia Rodríguez tiene grandes sueños, uno es coronarse campeona mundial en patinaje.

El reto para esta niña de El Bronx no es fácil. Desde que decidió entrar en el mundo del patinaje sobre hielo, después de mirar las competencias por televisión, ha encontrado múltiples obstáculos.

Entre ellos se encuentra la falta de lugares de práctica en la ciudad de Nueva York, por lo que tiene que hacer largos viajes hasta el norte: al condado Westchester. El dilema no termina allí, puesto que muchas veces tiene reducido el tiempo para las prácticas.

Eso será cosa del pasado cuando se transforme al desocupado Armory, ubicado en Kingsbridge Road y Jerome Avenue, en El Bronx, en el mayor centro de patinaje del mundo.

Mark Messier y Sarah Hughes, dos atletas que lograron la gloria con patines sobre hielo, encabezan el grupo de entusiastas por transformar ese viejo armazón ubicado al Oeste de la Calle 195 en un recinto con nueve pistas de patinaje, un centro comunitario, una facilidad que beneficie la salud y práctica deportiva para el área.

Messier, que en 1994 ayudó a los Rangers a ganar su única Copa Stanley y ahora director ejecutivo del proyecto conocido como “Kingsbridge National Ice Center” (KNIC), ha unido fuerzas con Hughes, ganadora del oro olímpico en los Juegos de Salt Lake City 2002, en su empeño de hacer realida del ambicioso proyecto para la ‘Gran Manzana’.

Conocido como el ‘Mesías’, ‘el Capitán’, Messier dijo que se involucró en el proyecto porque vio la oportunidad de hacer algo para la promoción del hockey sobre hielo, al mismo tiempo que le daba la oportunidad de hacer algo por la comunidad.

“Pienso que ésta es una forma increíble de dar a los niños la oportunidad de jugar hockey”, dijo Messier durante un recorrido del viejo recinto. “Si es hockey u otros deportes sobre hielo que Kingsbridge ofrecerá, eso es sólo un vehículo”.

Messier ha estado involucrado en el proyecto desde 2010, cuando la vida lo puso en contacto con Kevin Parker, un ejecutivo del Deutsche Bank y aficionado al hockey, durante una velada de recaudación de fondos.

Cabe anotar que desde hace varios años el Armory era objeto de varias propuestas, muchas encontraron la oposición de la comunidad. Ahora tampoco ha sido fácil; sin embargo, el proyecto se ha abierto paso gracias, precisamente, a que la comunidad siente que saldrá beneficiada.

Una de ellas será Natalia, quien contó que empezó a patinar cuando tenía cinco años, después de mirar a las atletas olímpicas competir por televisión. “Eso era muy interesante y lo traté”, dijo la niña de 11 años.

Sobre la idea de transformar el Armory en un centro deportivo para deportes sobre hiego, Natalia dijo que le gusta.

“Porque eso me permitirá patinar más seguido y convertirme en mejor patinadora. Eso me hará feliz”, indicó.

Doña Ana, abuela de Natalia, es una de las más entusiastas con la transformación del Armory en un complejo deportivo para prácticas sobre hielo.

Fue en el Armory donde conoció a su esposo. Y ahora su nieta es una atleta que sueña con llegar bien lejos.

Contó que una vez que terminó la escuela secundaria se enroló en la Guardia Nacional, siendo luego asignada al Kingsbridge Armory. “Allí me encontré con mi (futuro) esposo”, narró.

“El era sargento y era la primera vez que las mujeres entrabajan a trabajar en artillería, en los años 70”, continuó. “Allí nos conocimos, nos casamos. Llevo 35 años de matrimonio”.

Doña Ana contó los sinsabores que enfrenta Natalia para practicar.

“Aquí sí hay pistas (de hielo), pero esas pistas lo contratan los equipos de hockey; hay lotras pistas abiertas para el público y ella no puede patinar allí, puesto que las maromas que ella hace en el hielo es muy peligroso para las demás personas”, explicó.

“Muchas veces no hay el espacio para hacer el estilo libre. Tenemos que viajar a Westchester”, agregó, y como no son residentes de ese condado, los costos son más altos; además les restringen el número de horas para las prácticas.

Doña Ana defendió las nueve pistas que constan en el proyecto, porque no sólo servirá para los deportistas, sino para cualquier miembro de la comunidad.

Hughes, hizo énfasis en que el proyecto es tan importante porque como ella, los niños podrán practicar el deporte. Y mencionó el ejemplo de Natalia, a quien regaló un par de patines, como una forma de motivarla para que continúe en la práctica del deporte.

Messier indicó que se respetará el legado histórico y aunque el Armory fue construido a comienzos del siglo pasado, mencionó que las tropas de George Washington estuvieron estacionadas en el área.

En honor a eso, dijo que nombrará a la organización como “Kingsbridge Greys”, al tiempo que enseñaba una gigante placa que reza: “Eight Regiment — Washington Greys — 1768 W-G-8-N-Y — 1888”.

La leyenda del hockey explicó que se preserverá el lugar, mejorado claro está, como los camerinos que están ubicados en el sótano, de forma que los niños no tengan que cargar con el equipo de práctica de hockey.

Incluso existe en las profundidades del sótano un gimnasio, con muestras claras de las prácticas del boxeo, una cancha de baloncesto, entre otros, donde practicaban deporte las tropas.

“Eso nos servirá para dar charlas inspirativas a los niños, mostrar videos, películas inspiracionales”, declaró.

“En la década de 1930 un grupo de mujeres entrenaban aquí”, explicó Messier durante el recorrido del lugar.