Frank Rodríguez: De policía a maestro de escuela

Frank Rodríguez: De policía a maestro de escuela
Frank Rodríguez fue detective del Escuadrón de Personas Desaparecidas del cuartel 40 de El Bronx.
Foto: EDLP / José Acosta

NUEVA YORK — Cuando Frank Rodríguez, de 48 años, se jubiló del NYPD el pasado octubre luego de 20 años de servicio, no pensó en pasarse el resto de su vida descansando en su casa, o irse de pesca o viajar por el mundo. Este exdetective del Escuadrón de Personas Desaparecidas del cuartel 40 de El Bronx, sólo pensó en una cosa: cumplir su sueño de ser maestro. Para ello, ya desde junio de 2013 se inscribió en el Programa de Certificación para Asistente de Maestros del Hostos Community College.

El curso de 54 horas permite a los graduandos del programa trabajar en preparación educativa bajo la supervisión y dirección de un maestro, proveyendo respaldo a los estudiantes que requieren asistencia en desarrollo, comportamiento y/o tareas de aprendizaje. Pero Rodríguez, nacido en El Barrio de padres puertorriqueños, no quiere ser un maestro regular: él quiere trabajar con los niños más necesitados, los de educación especial.

¿Por qué escogiste la educación especial?

Porque durante años he visto que muchos de los padres de niños especiales (con autismo o atraso mental) desconocen que esos niños necesitan mucha ayuda para salir adelante y no saben qué hacer con ellos. Antes los padres se sentían avergonzados de tener muchachos atrasados, y muchas veces los escondían. Y a mí, desde niño, eso siempre me molestó. Yo creo que estos niños, con ayuda, pueden desarrollar su potencial y por eso decidí ser maestro. Si logro ayudarlos a educarse me sentiré muy orgulloso de ser parte de eso.

¿Qué te hizo ingresar a la policía?

Para serte sincero, en ese tiempo lo que quería era un empleo en el que uno pudiera tener una pensión a temprana edad. Pero con el tiempo, mientras hacía mi trabajo, me sentí contento de servir a la comunidad, especialmente la comunidad hispana.

¿Qué hacías en el Escuadrón de Personas Desaparecidas del cuartel 40?

Yo empecé buscando a los adolescentes desaparecidos, de los cuales de un 95% a un 99% son los llamados runaways, que son los muchachos que huyen de sus casas.

¿Era difícil encontrarlos?

No, porque uno tiene una idea de dónde buscarlos. A los muchachos les gusta estar donde están las tiendas, donde hay fiestas, y la gran mayoría regresa a casa porque comprenden que el mejor lugar donde lo pueden cuidar es en su casa.

¿Qué hiciste después?

En los últimos tres años y medio trabajé en la busca de personas mayores, de 65 años o más, muchos de los cuales padecían de alzhéimer. Esos sí eran difíciles de encontrar, porque los ancianos se pierden y generalmente represan a un lugar de su pasado, y uno nunca sabe a cuál. Si nacieron en El Bronx, pero se mudaron para Brooklyn y ahora viven en Queens, no se sabe en qué lugar pueden estar. Generalmente los ancianos aparecen en los hospitales, y para ello contamos con la ayuda de la Asociación del Alzhéimer. En los años que trabajé con viejitos, encontramos de 10 a 12 de ellos muertos, porque cuando se van de casa salen con ropa inapropiada (sin abrigo en invierno), y no tienen miedo de caminar hacia el agua y pueden ahogarse.

¿Estás preparado para el desafío de ser enseñar?

Sí. A mí me gustan los desafíos.