Un recuerdo para Madiba

Muchos podrían ser los obituarios y homenajes para Nelson Mandela, quien falleció ayer a los 95 años en su país, Sudáfrica.

Hoy muchos darán discursos, algunos serán sentidos y otros no tanto. Pero sabemos que muchos más, quizá sin saberlo, lo honrarán trabajando a favor de los derechos civiles de las minorías que luchan en contra de algún tipo de segregación como puede ser la racial, la económica o de género que carcome a nuestras sociedades.

Madiba, como lo nombró el clan Mandela, es la figura central contra la segregación racial de Sudáfrica conocida como el Apartheid. Luchó en diversos frentes y fue el líder de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA).

Mandela es una figura del siglo XX que, si bien ganó el Premio Nobel de la Paz, fue el primer presidente negro en Sudáfrica y recibió más de 250 premios y reconocimientos alrededor del mundo, en su momento fue apresado a cadena perpetua acusado de sabotaje.

Su lucha fue intensa y finalmente liberado en febrero de 1990 después de 27 años en prisión. A pesar de los embates en su contra, siempre ofreció una esperanza para terminar con las diferencias raciales y aún después de que se declarase terminado el Apartheid en su país, su prioridad fue siempre la reconciliación nacional.

Madiba fue un hombre incansable y con una gran filosofía cotidiana. Quizá una de las frases que mejor lo describe es: “Siempre parece imposible hasta que se hace” y vaya que él luchó contra un régimen que parecía imposible de derribar. Estuvo en la cárcel por 27 años y hubiese parecido imposible que sobreviviera y aún después de salir de prisión se mantuviera en el espíritu reconciliador, aún gobernando. Así que en su biografía, esa frase es mucho más que un grupo de palabras. Es toda una concepción de vida.

Descanse en paz Nelson Mandela.