Mortal descarrilamiento en España

El 3 de julio, las fuerzas armadas de Egipto derrocaron  al primer presidente democráticamente electo, Mohamed Morsi, después que cumpliera apenas un año en el poder. Los golpistas instalaron un gobierno civil provisional, suspendieron la Constitución y llamaron a nuevas elecciones. Aunque   Morsi denunció la acción militar como un "golpe de Estado total", millones de manifestantes opositores al mandatario en ciudades de todo el país estallaron en escenas delirantes de alegría.
El 3 de julio, las fuerzas armadas de Egipto derrocaron al primer presidente democráticamente electo, Mohamed Morsi, después que cumpliera apenas un año en el poder. Los golpistas instalaron un gobierno civil provisional, suspendieron la Constitución y llamaron a nuevas elecciones. Aunque Morsi denunció la acción militar como un "golpe de Estado total", millones de manifestantes opositores al mandatario en ciudades de todo el país estallaron en escenas delirantes de alegría.
Foto: efe

España estaba de luto el 24 de julio por un terrible accidente de tren en Santiago de Compostela, que dejó 79 muertos y 140 personas heridas.

Muchas de las víctimas se dirigían desde toda la geografía española y el extranjero, a celebrar la fiesta del apóstol patrón de Galicia.

El accidente ocurrido cerca de Santiago de Compostela, al descarrilar un tren procedente de Madrid, se convirtió en el segundo mayor desastre ferroviario de la historia de España, después de uno ocurrido en 1944, en el que se estima que hubo más de 500 muertos.

El conductor del tren Francisco José Garzón Amo, de 52 años, quedó detenido bajo sospecha de homicidio con negligencia y posteriormente, se le imputaron 79 cargos de homicidio. Un análisis preliminar de las ‘cajas negras’ del tren, resultó en que el tren circulaba a una velocidad de 95 mph, casi el doble de lo permitido, cuando se descarriló y Garzón estaba hablando por teléfono en el momento del accidente.

El gobierno regional de Galicia decretó siete días de luto y Santiago de Compostela canceló todos los actos festivos y los miles de peregrinos que suelen llegar cada año por estas fechas se encontraron en su catedral con una misa fúnebre en lugar de la ceremonia de celebración de la fiesta del Apóstol.