Obispo: movimiento zapatista sigue vivo

Obispo: movimiento zapatista sigue vivo
Uun grupo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en la zona montañosa de Chiapas.
Foto: efe

San Cristóbal de las Casas, México — El movimiento zapatista sigue siendo una “fuerza viva” que ha demostrado que a los indígenas que representa “no los pueden sojuzgar tan fácilmente”, afirmó en una entrevista con Efe el obispo Felipe Arizmendi.

El prelado está a cargo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, de la que depende la mayoría de las comunidades del estado de Chiapas que están administradas en régimen de autonomía por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

“Hoy los indígenas se sienten con dignidad, que son personas, que tienen derechos, que valen y que no los pueden sojuzgar tan fácilmente”, dice el obispo al mencionar el vigésimo aniversario del alzamiento zapatista, que se cumple este miércoles.

En 1994, el ELZN protagonizó durante doce días un alzamiento armado, que causó unos 300 muertos entre los dos bandos, en contra de la marginación de los pueblos indígenas de Chiapas. Aunque se mantiene un alto el fuego, falta todavía un acuerdo de paz.

Arizmendi, que cuando estalló el conflicto armado era obispo de Tapachula (Chiapas) y llegó a participar en los esfuerzos de paz, comentó las particularidades de la autonomía en unos 50 municipios regidos por los zapatistas, ajenos a toda ayuda oficial.

El EZLN, dijo, trata de demostrar que avanzando en su régimen de autonomía “es una fortaleza porque quieren conservar la identidad cultural”, aunque sigue faltando un acuerdo que selle la paz entre el movimiento y las autoridades.

“Mucha gente se pregunta si subsiste el EZLN, y yo les digo que no sólo subsiste sino que existe y tiene presencia, fortaleza, planes y proyectos, no es algo del pasado ni semimuerto”, sostiene el prelado.

Reconoce, no obstante, que “hay problemas como en todas las organizaciones humanas, pero es una fuerza viva.” Entre esos problemas citó la falta de recursos económicos para atender los puestos médicos de la zona administrada por los zapatistas.

“Buscaron tener hospitales y clínicas que no dependieran del gobierno, y algunas subsisten, pero no hay suficientes recursos económicos. Varias organizaciones internacionales les han apoyado, pero sostener una clínica cuesta mucho dinero”, añadió.

Unido a ello surge otra dificultad en la educación “porque hay mucha gente que quiere que sus hijos estudien hasta la universidad y en las escuelas autónomas no les dan un documento reconocido oficialmente.”

“Eso -añadió- hace que muchos dejen de ir a las escuelas autónomas porque los hijos tienen que estudiar.”

Destacó progresos en las comunidades zapatistas como el hecho de prohibir el alcohol y drogas y la promoción del respeto de los derechos de la mujer.

“A 20 años sí ha mejorado la vida en las comunidades, cosas sencillas, cosas concretas, cada día hay menos gente sin zapatos”, agregó.

Como ejemplo, dijo que si antes que él mismo tenía que llegar a esas comunidades con saco de dormir, “ahora ya hay una camita en cualquier lado.”

“Era un sufrimiento ir al baño porque no había ni siquiera letrinas y hoy hay muchos bañitos. Son detalles de la vida ordinaria. Cada día hay más alumnos en escuelas y universidades. Sin el alzamiento hubiera tardado mucho más esto”, sostuvo.