Biblioteca indígena móvil recorre todo NYC

La educación sobre estas culturas es el arma más poderosa para el puertorriqueño Luis Ramos
Biblioteca indígena móvil recorre todo NYC
El boricua Luis Ramos prepara sus libros y su bombo para llevarlos a varios puntos de los cinco condados.
Foto: EDLP

Nueva York — Cargando con unos 40 libros en un carrito de lavandería, Luis Ramos (47) recorre vecindarios latinos en los cinco condados, decidido a perpetuar la cosmovisión indígena con su biblioteca itinerante.

El puertorriqueño, residente de Inwood, inició su labor hace dos años inspirado en una frase de Plenty Coups, el último jefe de Los Crow (cuervo), una tribu que habitó las llanuras de Montana y Wyoming.

“La educación es su arma más poderosa. Con educación ustedes son iguales que el hombre blanco. Sin educación ustedes son sus víctimas y así permanecerán todas sus vidas”, son las palabras de Coups que llevaron a Ramos a emprender una difícil misión.

“Hay quienes me llaman loco”, expresó Luis con una sonrisa. “Me aconsejan que abandone mis ideales y me dedique a hacer dinero, pero mi felicidad está en otras riquezas”.

Ramos, quien se identifica como Taíno, explicó que su pago millonario está en reconectar a las diversas diásporas con sus raíces.

“Voy donde los ecuatorianos, peruanos o mexicanos y les comparto libros que cuentan la historia de sus pueblos antes de la conquista”, indicó.

Luís acompaña los círculos de lectura con música de tambor y flauta, enseñando a los niños el ritmo de los grupos indígenas de Latinoamérica. El acervo de su biblioteca itinerante, de unos 200 libros, es gracias a las donaciones de amigos y familiares.

Uno de sus propósitos de Año Nuevo fue recorrer lugares que fueron asentamientos indígenas en los cinco condados. Pese al intenso frío y la nieve, Ramos cumplió su misión el 5 de enero. “Fueron 15 horas de viaje en transporte público. Algunos voluntarios cancelaron por el clima, pero me mantuve firme”, manifestó con satisfacción.

La meta del boricua es incrementar el acervo de su biblioteca y acoger a más voluntarios dispuestos a enfrentar infortunadas inclemencias.

“No importa la lluvia o el viento si la misión de educar se cumple”, agregó.