Familia de hispano muerto en “car wash” pide explicaciones

Los restos del mexicano Arturo Mateos serán repatriados a su país natal
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Familia de hispano muerto en “car wash” pide explicaciones
El médico forense determinó que Arturo Mateos murió por fuertes golpes recibidos en el torso.
Foto: Cortesía

NUEVA YORK — La hermana del hispano muerto en un accidente en un lavadero de autos en Brooklyn preparaba ayer la ropa con que repatriaría el cuerpo de Arturo Mateos a su país natal.

“Enviaremos el cuerpo a Oaxaca, México, donde están su esposa e hijas”, dijo Rosenda Luna, hermana de Mateos (55), quien murió el domingo 12, alrededor de las 3 p.m., cuando intentó mover un Lincoln Navigator del 2010 en Automated Hand Car Wash, ubicado en el 1119 de la avenida Atlantic, en el área de Bedford Stuyvesant.

Según el informe policial, Mateos perdió el control del vehículo, que se dirigió hasta la avenida y fue atropellado por un Nissan Altima del 2007. El impacto impulsó al empleado fuera del SUV, y fue arrollado por el mismo vehículo que estaba fuera de control.

Mateos murió, poco después, en el hospital Kings County. El médico forense determinó que el deceso fue causado por fuertes golpes en el torso, y se clasificó como un accidente.

Luna llegó dos días después del incidente desde Los Angeles, California donde vive, luego que los dueños del apartamento donde vivía Mateos le informaran de lo ocurrido. Días después del fatal evento, la pariente no entiende por qué el dueño del lugar donde Mateos trabajó por más de 13 años, no se comunicó con ellos.

“Que dé la cara, que nos hable, que nos diga que pasó”, reclamó Luna. “Que no se esconda, que eso no es correcto; ahora es que necesitamos hablar con él”.

La mujer sostuvo que fue al lugar donde murió su hermano y que continúa cerrado, cosa que confirmó El Diario/La Prensa. En una de las puertas sólo se encuentra un velón, una taza y un adorno floral pequeño. Varias llamadas hechas al lavadero de autos por EDLP tampoco fueron contestadas.

“No han abierto desde el día del accidente y ninguno de los compañeros de trabajo ha vuelto tampoco”, aseguró Jesús Guerrero, amigo de Mateos, que trabaja cerca del local. “Era mi cliente y siempre venía por sándwich, soda o agua. Y por el tiempo que lo conocí me pareció una buena persona, honesta y sin vicios”.

El fallecido se graduó de la universidad en México y trabajaba como ingeniero. Decidió viajar a Nueva York, en el 2000, y poco después empezó a trabajar en el lugar.

“Mi esposo fue a buscarlo al trabajo porque esa noche no llegó a las 7 p.m., como todos los días”, narró Elizabeth Flores, la mujer que le rentaba un cuarto y quien lo describió como un hombre responsable y amable. “Para localizar familiares tuvimos que hacer varias llamadas desde su celular y así encontramos a la hermana”.

En la cocina del que fue el apartamento de Mateos, su hermana lloraba desconsolada, mientras recordaba la última conversación con su hermano un día antes de la tragedia.

“Le conté acerca de los nietos que tiene porque tuve que ir a México porque mi mamá murió hace un mes”, reveló. “Me dijo que acababa de llegar de trabajar y que iba a cenar y después seguíamos hablando… Nunca pensé que era la última vez que íbamos a estar hablando”.

Según Carlos Gerardo Izzo, vocero del Consulado de México en Nueva York, la oficina se encargará de los gastos y trámites para repatriar el cuerpo de Mateos. Mientras, la Policía continúa investigando el caso.