Insisten en liberación de encarcelado

Misionero estadounidense es retenido en Corea del Norte desde el 2012

El estadounidense Kenneth Bae es acusado de atentar contra el gobierno de ese país.
El estadounidense Kenneth Bae es acusado de atentar contra el gobierno de ese país.
Foto: EFE

WASHINGTON (EFE).— Estados Unidos insistió de nuevo a Corea del Norte para que libere a Kenneth Bae, ciudadano estadounidense de origen surcoreano retenido en Corea del Norte desde 2012, y abrió la posibilidad de enviar al diplomático Robert King para facilitar las gestiones.

“Como hemos dicho en anteriores ocasiones, seguimos muy preocupados por la salud de Bae. Continuamos urgiendo a las autoridades de Corea del Norte a que le conceden la amnistía y lo liberen de inmediato”, afirmó Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado.

En una inusual comparecencia ante la prensa, Bae manifestó que desea ser liberado lo antes posible para regresar junto a su familia en EEUU, según informó la agencia japonesa Kyodo, uno de los escasos medios con presencia en Pyongyang que asistieron.

Psaki, quien reconoció estar al tanto de estas declaraciones, afirmó que “continuamos trabajando activamente para asegurar la liberación de Bae”, aunque eludió ofrecer más detalles.

Según medios estadounidenses, que citan fuentes oficiales, Estados Unidos propuso de nuevo que el diplomático Robert King, enviado especial de EE.UU. para Corea del Norte, viaje a Pyongyang para asegurar su liberación.

En agosto pasado Corea del Norte canceló en el último momento una invitación similar para King con el objetivo de negociar su liberación, alegando que EEUU realizó “provocaciones militares” contra el país comunista.

El estadounidense Kenneth Bae, también conocido por su nombre coreano Bae Joon-ho, fue arrestado en noviembre de 2012 y condenado el pasado 30 de abril por el Tribunal Supremo norcoreano a 15 años de trabajos forzados por violar el artículo 60 de la Constitución del país, lo que implica cometer un delito con el objetivo “de derrocar al régimen.”

Aunque el delito nunca ha sido especificado por el régimen, se sabe que Bae, que trabajaba como operador turístico en una ciudad fronteriza con China y hacía labores de misionero cristiano, entró en la zona económica especial norcoreana de Rason (noreste) junto a cinco turistas a principios de noviembre de 2012, lo que causó el incidente.