Yellen, la mujer más influyente

Yellen, la mujer más influyente
Janet Yellen, de 67 años, jurará hoy en el cargo.
Foto: AP

Nueva York– Janet Yellen, una neoyorquina de 67 años, es la mujer más influyente del mundo.

El sábado, Yellen sustituyó a Ben Bernanke y se convirtió en la presidenta de la Reserva Federal (Fed) de EE.UU. un puesto desde el que se toman decisiones económicas (política monetaria) que afectan directamente al país, e indirectamente a todo el mundo como bien notan estos días los convulsos mercados emergentes (Argentina, Turquía, Brasil…). Su criterio y el papel que va a jugar decidiendo la cantidad de dinero que hay en la economía estadounidense la convierten en una de las personas con más poder en todo el planeta.

Es la primera vez que en los 100 años de historia de esta institución una mujer ocupa este puesto, lo que es excepcional porque en los bancos centrales de la mayor parte del mundo donde la presencia de mujeres es mínima. En los bancos europeos y japonés solo hay una mujer en sus consejos de dirección, nada cercano a la presidencia, y en el de Inglaterra, la situación es incluso peor. No hay ninguna. En el banco de Rusia si hay una mujer en la presidencia así como también es una mujer la que dirige la política monetaria de Sudáfrica, pero estos bancos tienen una influencia más pequeña que los de las grandes economías occidentales o la japonesa.

En EE.UU. ya se avanzó antes en este sentido y Yellen, ya era vicepresidenta de la Fed desde 2010.

Ahora, el nombre de esta economista entra en la historia.

Janet Louise Yellen, nació en Brooklyn, donde estudió ayudada por becas y premios y se interesó por el periodismo llegando a ser una prolífica reportera del periódico de su colegio. En sus años de escuela, cuando estudiaba matemáticas los sábados, decía que una de sus distracciones era leer filosofía “para luego escribir ensayos impopulares”.

Yellen se graduó con summa cum laude en Brown University, consiguió su doctorado en Yale en 1971 y ha sido profesora en Harvard (asistente) y Berkeley. Durante la presidencia de Bill Clinton fue presidenta del consejo asesor económico de la Casa Blanca.

Conoció a su marido, el premio Nobel de economía, George Akerlof, durante su primer paso por Washington cuando trabajó en la Fed como parte del personal de la institución. El hijo de ambos, Robert Akerlof, es también economista en la Universidad de Warwick (Reino Unido).

Como académica, buena parte de su trabajo se ha centrado en estudiar el mercado laboral y su funcionamiento en momentos de crisis, algo que ha sido fundamental en sus años en la vicepresidencia de la Fed ya que estos han coincidido con una de las peores recesiones de la historia moderna. Los efectos negativos de esta crisis sobre el empleo son aun muy notables. Yellen también tiene publicaciones sobre desigualdad y sobre madres solteras, entre otros temas.

En la Fed, Yellen ha sido una de las personas que más ha influido a la hora de que esta institución adoptara una acción contundente y poco ortodoxa de inyectar dinero en la economía para revitalizar el mercado laboral como respuesta a la recesión.

Aunque no es una gran experta en banca, y la Fed es el regulador, previó en 2007 la posibilidad de una quiebra en el crédito (como ocurrió). Eso si, como la mayoría de los estudiosos tardó en darse cuenta de los peligros de la burbuja de la vivienda, cosa en lo que admitió haberse equivocado. Con todo, los economistas reconocen que sus análisis y previsiones suelen ser las más acertadas dentro de la Fed. La crisis le ha convertido en una convencida de la necesidad de una dura regulación de las instituciones financieras algo que seguramente no gusta mucho en Wall Street.

Ahora tiene ante si un trabajo complicado para el que apenas hay instrucciones y del que está pendiente el mundo entero.

La Fed ya ha empezado a deshacer gradualmente su política de apoyo a la economía estadounidense y este es un terreno no explorado. No se sabe cuál será el alcance de las decisiones que se tomen.

Este mes, Yellen tendrá la oportunidad de dar mas detalles sobre sus planes porque se estrenará como presidenta de la Fed en el Congreso ante cuyos miembros tiene que comparecer dos veces al año para explicar qué hace. Se espera, que a diferencia de su predecesor, Bernanke, que era muy espontáneo, la académica Yellen lleve un gran paquete de notas a la cita.