Los latinos no quieren ni hablar de su muerte

A muy pocos les gusta planificar sus propios funerales, pero la muerte puede llegar en cualquier momento

Los latinos no quieren ni hablar de su muerte
Un poder o un testamento podrá ayudar a cumplir lo que usted quisiera luego de su fallecimiento, designando una persona para que ejecute esas decisiones.
Foto: ARCHIVO

NUEVA YORK — Según John Bustamante, un colombiano residente en la ciudad, culturalmente, los latinos no quieren hablar sobre arreglos fúnebres ni nada relacionado con la muerte, por un tema de “mal agüero”.

“Es que hablar de eso es como llamar la muerte“, aseguró. Sin embargo, no es su caso, ya que desde hace año y medio está pagando un plan que cubre gastos fúnebres, incluyendo el trasladado a su país de origen, en caso de ocurrir lo peor.

Para Bustamante (48), el pago de menos de $10 por mes por el plan le da la tranquilidad, ya que aunque vive solo en Estados Unidos, su familia en Colombia no tendría que preocuparse por su traslado.

Aunque a muy pocos les gusta pensar en eso, la muerte puede llegar en cualquier momento, y como en el caso de Bustamante, tomar algunas medidas de precaución para asegurarse que su última voluntad se cumpla.

Lo primero que aconsejan los expertos es que, aunque sea muy joven, toda persona debe tener un poder para la atención de la salud, documento por el que se designa a una persona para que tome —por usted— decisiones sobre su cuidado médico, incluyendo la donación de órganos.

Una vez designe a la persona y firme el documento en presencia de un testigo, asegúrese de entregar una copia a su doctor, otra a un familiar o amigo cercano, y cargarlo consigo en su billetera.

Otra opción son los testamentos. Aunque no se posean bienes raíces, se deberían hacer con la asesoría de un abogado o un notario público, y deberían incluir, además de los términos médicos, las decisiones sobre reclamos de seguros, diligencias ante instituciones financieras e instrucciones de cómo proceder en caso de muerte. Ahí debe especificar si desea ser cremado, o si desea ser trasladado a su país o recibir sepultura aquí.

Esa medida “aliviana la carga tanto para la familia como amigos, pero más aún, para que la persona tenga cierto tipo de tranquilidad de que sus últimos deseos serán cumplidos”, indicó Mario Moreno, trabajador de una funeraria en el Alto Manhattan.

Moreno estima que el coste promedio del traslado de un cuerpo a su país de origen es de alrededor de $5,500, dependiendo del país donde sea enviado. Varios consulados ayudan con los trámites de documentos.

El dinero de ayuda que ofrecen las dependencias oficiales, oscila entre los $600 a $1,000, dependiendo la necesidad que determine cada agencia.

• Estado de Nueva York: Departamento de Estado (518) 474-2752.

• Ciudad de Nueva York: Administración de Recursos Sociales (718) 246-7659.

• Estado de Nueva Jersey: Departamento de Servicios Humanos (609) 588-2000.