El Deportador en Jefe

A lo mejor algunos de ustedes se han enterado de la lucha de decenas de familias que tienen hijos “soñadores” y quieren regresar a los Estados Unidos sin autorización para unir sus familias que han sido destrozadas por la política súper agresiva del presidente Obama de deportaciones masivas.

Hace casi un año, empezamos a llamar la atención del público al problema, uniendo familias de ambos lados de la frontera donde se cruza en Laredo/Nuevo Laredo. Mi hijo Saulito, un ciudadano de los Estados Unidos, cruzó legalmente en aquella ocasión y se reunió con el congresista Luis Gutiérrez y otros congresistas en San Antonio, con el fin de poder explicarles lo que sucede a las familias que se ven obligadas a vivir en México.

En nuestra opinión, el gobierno de los Estados Unidos debe aceptar su responsabilidad por la deportación injusta de personas que trabajan duramente y honestamente y no han cometido ningún crimen. También opinamos que ese gobierno debe aceptar la responsabilidad de proteger a sus propios ciudadanos, además de los soñadores elegibles para los aplazamientos recientemente aprobados, que se encuentran viviendo en circunstancias peligrosas donde pueden ser víctimas de crímenes.

Lo que es más, queda claro que el gobierno estadounidense tiene una responsabilidad aún más pesada por los ataques que amenazan a las vidas de estos niños. Políticas estadounidenses como el TLCAN le han costado al pueblo mexicano millones de plazas de trabajo causando así una migración hacia el norte. El mercado en los Estados Unidos para los estupefacientes, el mayor en el mundo, produjo el ambiente en el cual los carteles de narcotraficantes y otras organizaciones delictivas pudieron crecer en México o América Central. Las corporaciones norteamericanas fabricaron las armas de fuego que cargan. Para la administración de Obama lavar sus manos del asunto, como Pilato, es una hipocresía.

Supongamos que cinco niños norteamericanos, anglosajones y ciudadanos, o un solo chico, fuera plagiado y mantenido preso para un rescate, en alguna otra parte en el mundo, el gobierno estadounidense emplearía todo el poder de sacarlos fuera del peligro. En este caso tenemos miles de niños en un peligro mortal, y la solución es mucho más sencilla. El gobierno de los Estados Unidos debe otorgarles visas temporales pero renovables a los integrantes indocumentados de familias que tienen cónyuges o hijos o que son soñadores elegibles para el programa “DACA” para que aquellas familias puedan unirse de nuevo y vivir en los Estados Unidos en condiciones de seguridad. Tal medida debe formar parte de las acciones que el presidente Obama debe tomar para extender los aplazamientos que ya ha ofrecido a los soñadores, a sus madres y padres y las madres y los padres de ciudadanos estadounidenses.

En esto insistimos. Lo exigimos ahora mismo. Entendemos el sentido de urgencia de las organizaciones de soñadores que han adoptado esta meta, y pedimos que entiendan que es un asunto que afecta miles de familias, y no es nada más una cuestión de sus organizaciones. La Familia Latina Unida seguirá colaborando con nuestros aliados y con aquellos funcionarios elegidos a puestos electorales, como el congresista Gutiérrez, en que hemos dependido tanto en el pasado, y cuyo liderato será de ayuda a nuestra comunidad en el futuro. Desde luego que vamos a resistir a cualquier intento, acción o retórica que pretende dividir a nuestro movimiento.