Diabéticos tienen posibilidad de sufrir daño cerebral

Las personas que desarrollan diabetes y presión arterial alta de adultos tienen más posibilidades de sufrir daño cerebral y problemas de memoria, reveló estudio
Diabéticos tienen posibilidad de sufrir daño cerebral
Las enfermedades afectan las habilidades de memoria y el razonamiento.
Foto: Archivo

Atlanta.- Las personas que desarrollan diabetes y presión arterial alta de adultos tienen más posibilidades de sufrir daño cerebral y problemas de memoria, reveló este jueves un estudio de la Clínica Mayo.

El reporte, publicado en la versión en línea de la publicación Neurology, encontró que quienes padecen de diabetes e hipertensión entre los 40 y los 64 años tienen más probabilidades de sufrir de daños a la función cerebral a partir de los 65 años.

“El comienzo de la diabetes tipo 2 en la mediana edad es asociada a la patología cerebral y al desarrollo de una disfunción cognitiva, un estado intermedio de demencia”, declaró a Efe Rosebud Roberts, autora del estudio y epidemióloga de la Clínica Mayo.

La experta indicó que de prevenirse o mantener bajo control la diabetes y la hipertensión entre los 40 y 64 años, se podría prevenir o retardar el daño cerebral que aparece décadas más tarde.

“En general, nuestros hallazgos sugieren que los efectos de estas enfermedades en el cerebro toman décadas para desarrollarse y manifestarse, y que llevan a síntomas que afectan las habilidades de memoria y el razonamiento”, aseveró.

El estudio analizó la capacidad de razonamiento y de memoria de 1,437 personas con una edad en promedio de 80 años, a quienes además se les realizó un escáner cerebral para determinar si tenían algún tipo de “marcas” que indicaran algún tipo de daño cerebral que pudiera ser precursor de demencia.

Asimismo, los investigadores revisaron la historia médica de todos los participantes para determinar si habían sido diagnosticados o no con diabetes o hipertensión.

En el caso de la diabetes, al menos 72 de los participantes fueron diagnosticados antes de los 64 años, mientras que 142 de ellos fueron diagnosticados después de los 65 años.

Al menos 449 de los participantes desarrollaron hipertensión antes de los 64 años, 448 les fue diagnosticada después de cumplir 65 años y 369 no tuvieron.

Los investigadores hallaron que, en comparación con quienes no padecieron de diabetes, quienes sí fueron diagnosticados con la enfermedad entre los 40 y 64 años tuvieron un volumen de masa cerebral en promedio de 2.9% menos.

En el área del hipocampo del cerebro, el volumen fue un 4 por ciento más pequeño en quienes habían sido diagnosticados con anterioridad y también se encontró que tenían hasta dos veces más posibilidades de tener problemas de memoria y razonamiento.

Esta proporción también se dio entre quienes fueron diagnosticados con presión arterial alta antes de los 64 años, a quienes también se les determinó tener el doble de posibilidades de sufrir de daño cerebral.

“Las personas que desarrollan diabetes aún a una edad más avanzada, también tenían más posibilidades de tener áreas con daño en el cerebro. En cambio, no se registraron muchos efectos relacionados al desarrollo de hipertensión en una edad más avanzada”, aseveró Roberts.

Hasta ahora, estudios previos no habían logrado distinguir entre el inicio en la mediana edad en comparación con la edad avanzada, o mostrar claramente las conexiones entre el desarrollo de la diabetes antes de los 64 años y el impedimento cognitivo y la pérdida de volumen del cerebro, de acuerdo con la investigadora.

Roberts señaló el impacto que estos hallazgos tienen en la necesidad de desarrollar medidas que ayuden a prevenir y controlar estas enfermedades y minimizar sus efectos.

“Estos hallazgos subrayan la necesidad de implementar estrategias en etapas más tempranas de la vida para reducir los factores de riesgos de desarrollar diabetes, como aumentar la actividad física, reducir la obesidad y promover una vida más saludable”, indicó.

Roberts destacó la necesidad de que los médicos “eduquen” más a los pacientes y que los padres y la comunidad tenga un rol más activo en un estilo de vida más saludable.