Esperamos algo mejor de Nueva York

Vivir en Nueva York es vivir acostumbrado a lo mejor. Los que trabajamos o vivimos en Nueva York gozamos del hecho que aquí están los centros mundiales de finanza, moda, filantropía, teatro y arte. Somos líderes en todo lo urbano. Según nuestros líderes, muchos nos emulan a nivel mundial. Si le añadimos a este ambiente de primera la Estatua de la Libertad en la bahía neoyorquina y el papel que estos mares significan para tantos inmigrantes del país, lo que esperamos de Nueva York es liderazgo, innovación, y lo mejor en la asimilación de inmigrantes.

Seguimos esperando.

Esta semana, el Gobernador y los líderes de la Asamblea y el Senado fallaron en su liderazgo. Fallaron en obtener en el presupuesto estatal el financiamiento necesario para que estudiantes de comunidades indocumentadas asistan a las universidades y colegios de Nueva York. Fallaron en eliminar este obstáculo enorme para los más capacitados de nuestra juventud inmigrante. Fallaron en ser visionarios.

California, Nuevo México, Texas y Washington lo lograron. En esos estados un joven indocumentado residente de su comunidad puede lograr el acceso necesario para pagar su matrícula en términos iguales que otros residentes. En esos estados sus líderes ven el futuro y abren pasos.

Nueva York ni siquiera los sigue. En vez de abrir senderos para el mejoramiento del pueblo en común, Nueva York se deja llevar por líderes con gríngolas que solo se enfocan en gastos inmediatos en vez de ganancias a largo plazo.

Es hora de preguntar: ¿Qué es exactamente lo que impide una política pública razonable en este campo? Un pueblo educado es un pueblo que atrae más sueldos, y mejores sueldos resultan en más impuestos salariales para Nueva York. Para los residentes de la ciudad se estima que un bachillerato se valoriza en al menos $1.5 millones de dólares adicionales en sueldo para los que terminan la universidad. Siguiendo este ejemplo, el dinero pagado en impuestos adicionales por personas que terminan un bachillerato multiplicaría la inversión que hoy día se realizaría en Albany para estudiantes indocumentados. Según el Center for an Urban Future, Nueva York está en el último tercio de estados con adultos que asisten a la universidad, y en el 2008 55 por ciento de adultos en el estado no tenían ninguna credencial universitaria.

Todo esto significa una empleomanía que necesita más recursos, no menos, para recibir educación universitaria, a la misma vez que los empleos disponibles en Nueva York requieren más preparación académica. Y ahí está la incongruencia de tener una juventud latina ansiosa por estudiar y contribuir a la economía local y unos líderes en Albany que no ven más allá del fin del año presupuestario.

No esperábamos esto de un estado con fama mundial, ni de nuestros líderes electos, ni del lugar hospitalario que cumplió los sueños de tantos inmigrantes en el pasado.

Al Gobernador Cuomo, Portavoz Silver y senadores Klein y Skelos les decimos que cambien esto ya. Reparen este daño. Devuelvan a Nueva York los mejores programas para fortalecer nuestras comunidades latinas, mejorar nuestros sectores laborales, e inspirar a los sueños de nuestros inmigrantes.