Preparando a muchos para triunfar en la universidad

De ascendencia dominicana, nació en Nueva York y se crió en el Alto Manhattan. Desde temprana edad trabajó como voluntaria en Teach For America y encaminó sus pasos a la educación. Graduada por la Universidad de Georgetown, posee también un certificado en gestión de organizaciones sin ánimo de lucro de la escuela de negocios de Harvard y un master degren en Administración Social de la Universidad de Columbia.

La educación universitaria es posible, aunque se tengan pocos recursos. Es algo en lo que Jane Martínez Dowling cree firmemente.

Primero porque ella y sus hermanos, todos graduados universitarios, crecieron en una familia de inmigrantes dominicanos que llegaron a Nueva York en los 60, en la que no abundaban los recursos.

Y después, porque tanto en Teach for América, donde trabajó como voluntaria al principio de su carrera, como en KIPP NYC, ha estado en contacto con muchos estudiantes humildes que lo han logrado.

Martínez, que lleva seis años en esta organización, se siente especialmente orgullosa de haber influido en la educación de miles de niños desde hace más de una década para que completen sus estudios universitarios.

“Las estadísticas dicen que sólo un 1% de los niños de primera generación se gradúan. En KIPP tratamos de que el 75% de los niños que están en nuestro programa lo logren”.

Martínez afirma que le encanta su trabajo, especialmente porque “hago lo que me gusta hacer y estoy en contacto con los alumnos”. De otra forma, señala, no merecería la pena. Unos días habla con los alumnos, otro con los padres, y al siguiente da una clase sobre cómo aplicar a la universidad.

Apasionada por su trabajo -y por ver cómo se graduan niños de bajos ingresos -, sus dos hijos y su esposo están en primer lugar. Para Martínez es un orgullo tener una familia, “un esposo que me ayuda mucho”. En el balance vital, también es determinante la fe.

“Es algo que me ayuda a enfocarme”, subraya. De hecho, los fines de semana, es catequista en la iglesia de Riverdale, donde vive.

Además de su lealtad y motivación para salir adelante, Martínez siente que una de sus virtudes consiste en estar “bien enfocada en lo que tengo que hacer”, remarca. Con este deseo de dar a la comunidad, Martínez cree ser un “buen ejemplo para las latinas”.