Tras dos décadas sentencian a hispano por asesinato en NYC

Ángel Guridy fue condenado a un mínimo de 25 años de cárcel y un máximo de perpetua por la muerte de Altagracia Valdez en 1993
Tras dos décadas sentencian a hispano por asesinato en NYC
Yolanda Amparo (centro), madre de Valdez- en la foto acompañada de familiares- opinó que 25 años de cárcel contra el asesino de su hija son muy pocos.
Foto: EDLP / Cándida Portugués

EL BRONX – Después de décadas de eludir a la justicia, el momento de la verdad le llegó ayer a Ángel Guridy que fue condenado a un mínimo de 25 años de cárcel y un máximo de perpetua por el asesinato de Altagracia Valdez.

Guridy (54) mató a Valdez (24), el 16 marzo 1993, y, años después, con otros delitos en su haber —unos probados y otros con fuertes sospechas que tal vez se concreten en el futuro— marchó a la República Dominicana. De allí se le extraditó, en el 2012, después de que la Unidad de Casos Sin Resolver de la Policía conectara su ADN con el de las muestras de semen tomadas a Valdez.

“Valdez era una mujer que estaba en sus 20 años, que tenía un hijo de apenas unos meses y se acababa de mudar a su apartamento. El acusado la violó y la apuñaló dejándola incapaz de pedir ayuda. En unos minutos se desangró”, dijo el fiscal Thomas Kapp. Al pedir la máxima pena, el fiscal resaltó que Guridy negó a los detectives, entonces, y sigue negando ahora, en el informe de probatoria, conocer a la mujer.

Valdez tenía consigo a su hijo de siete meses, José Colón Jr., que fue encontrado bañado en sangre junto al cadáver. Hoy, convertido en un adulto, estuvo presente en la sala. Su declaración escrita, sobre el impacto que el crimen tuvo en su vida, fue leída por el fiscal durante la audiencia: “Cuando tenía 12 años mi vida cambió porque la vida que yo creía que tenía se terminó”. “Mi abuelo me sentó y me dijo que la mujer que yo creía que era mi madre era mi abuela. Me pregunto qué tipo de madre hubiera sido mi madre. ¡Gracias a Dios que tuve a mis abuelos!”, agregó.

Guridy declinó hacer declaraciones antes de la sentencia y el juez Martin Marcus indicó: “Yo, como el jurado, encuentro suficiente evidencia de su crimen que fue brutal. La apuñaló cinco veces en el cuello y tenía heridas en brazos y manos que sugieren la lucha que mantuvo para defenderse… para hacerla más terrible su hijo de siete meses estaba en la habitación”.

El juez se refería al último intento de Guridy de evadir la justicia que fue la presentación por parte de su abogado, Milton Flores, de una moción pidiendo la anulación del veredicto del jurado por “insuficiente evidencia”.

Yolanda Amparo, madre de Valdez y a la que acompañaban numerosos familiares, declaró: “25 años son muy pocos porque ella está muerta y no me la van a revivir”.

Junto a ella se encontraban sus hermanas y también Yolanda Llanos, esposa del primo de Valdez y con quién ésta se alojó hasta que encontró su propio apartamento, en el que murió. Llanos resaltó que Guridy no sólo salía con Valdez sino que ese día fue a su casa para buscarla y de allí al apartamento.

Este no es el único crimen del dominicano. Probada está la violación, en 1995, de una adolescente que al regreso de una fiesta de quinceañeras tuvo el infortunio de tomar su taxi. Gracias a las muestras que en esa fecha se tomaron de la joven se le pudo conectar con el crimen, indicó el fiscal.

Ayer la víctima, ya una mujer, escuchó, convulsionada por el llanto, la sentencia del hombre que tanto dañó su vida.

También en la sala se encontraba Arturo y Aileen Pelegrino —esposo e hija de Ramona Pelegrino que, piensan, fue asesinada también por Guridy. “Nosotros siempre creemos que fue él, porque mi esposa tenía una “sociedad” [cada miembro paga una cantidad semanal y según el orden establecido uno recibe el dinero semanal de todos]. El debía dinero y la había amenazado. Le robó y la mató de forma muy similar a Altagracia. Aileen estaba con ella y tenía un año y ocho meses”, relató Arturo.