Amplificar la voz de los latinos en el campo de los negocios

Procedente de Colombia, llegó a Texas con 17 años a estudiar inglés. Tuvo la oportunidad de quedarse y la aprovechó para formarse en el campo de los negocios. En 1999 se mudó a Orlando a trabajar para Walt Disney, donde estudió su master. Un año después, hizo las maletas para irse a Nueva Jersey, donde empezó a trabajar en Johnson&Johnson. Allí ascendió la escalera corporativa hasta llegar a ser directora de mercadeo global. En 2009, decidió dar un giro a su vida y cofundar con tres socios XL Alliance, una compañía que hoy tiene 50 empleados.

Nunca imaginó Liliana Gil que su experiencia en Texas, a donde llegó con una maleta y un traductor, iba a marcar tanto su trayectoria profesional.

“Ahí me di cuenta de los estereotipos que había sobre los hispanos y me propuse romperlos”, explica al repasar su primeros años en Estados Unidos, el país que le ha dado la oportunidad de “amplificar la voz de la comunidad en los negocios”.

Trabajando casi una década en Johnson&Johnson, donde puso en marcha la organización de hispanos y era la ejecutiva más joven, se dio cuenta de “la ignorancia que había en las corporaciones sobre el potencial de nuestro mercado hispano y de las audiencias multiculturales en EE.UU como negocio”, señala mientras explica porque dejó de perseguir el título de CEO y dar el paso de fundar XL Alliance, empresa que se encarga hoy de “interpretar y convertir las tendencias culturales del país en una posibilidad comercial para las multinacionales”, detalla Gil.

Como emprendedora, colaboradora de medios y cofundadora de la compañía, se siente satisfecha hoy de poder influenciar las agendas de las juntas directivas de corporaciones como Coca-cola, Diageo, Ralph Lauren, entre otras.

“Cuando llaman y preguntan qué deben hacer con su negocio, se me mueve el piso”, subraya segura Gil.

Su mayor logro profesional es haber “creado con mis socios esta empresa de la nada que ahora tiene 50 empleados y a la que buscan las compañías”.

En el plano personal, se siente plena como esposa y mamá de un niño de 14 meses. “Me estoy estrenado. El bebé me ha cambiado la vida y me ha enseñado a priorizar”, reflexiona al pensar en su deseo de hacerlo todo.

Con agendas diarias de infarto, su balance se apoya en tres pilares: la disciplina, su pareja y una base de fe.

“Soy metódica y organizada. Mi marido y yo formamos un equipo de apoyo equitativo y saco cinco minutos para cerrar los ojos y hacer una oración”. Así recuerda que más allá de sus logros hay un poder superior que la guía.

Gil también saca tiempo para ejercer como “young global leader” en el Foro Económico Mundial, en el área relacionada con la brecha de género. También forma parte del consejo de liderazgo de mujeres de la Harvard’s Kennedy School.