Ampliando las relaciones comerciales entre EEUU y Ecuador

Después de obtener su maestría en administración de empresas, quiso completar su experiencia en el exterior. Así, como muchos profesionales, se presentó al concurso público para cubrir una de las 12 oficinas que abriría fuera el gobierno ecuatoriano. En 2009 llegó a Nueva York, donde se ocupa de impulsar las relaciones comerciales del Noreste de EE.UU con Ecuador. Anteriormente, trabajó para el ministerio de relaciones exteriores, comercio e integración.

La decisión de optar a una de las plazas vacantes para las oficinas de comercio exterior de Ecuador en 2008, no la tomó sola. La ecuatoriana Karina Amaluisa lo consensuó antes con su marido -padres de un niño que entonces tenía ocho años-.

“Es importante para mi avanzar, pero con la familia cerca”, subraya Amaluisa, quien está en espera el nacimiento de su hija.

Su carrera profesional ha estado siempre ligada al comercio internacional, especialmente en la promoción de las exportaciones, desde Ecuador. Hace seis años, sin embargo, sintió que era el momento de “completar mi experiencia con una perspectiva externa”.

De todos los destinos posibles, eligió como primera opción EE.UU. por el reto que representa para los intercambios comerciales. “Es al que más vendemos y al que más compramos”, remarca Amaluisa.

Cuando en 2009, echó a andar la Oficina Comercial en Nueva York, se dio cuenta de que los desafíos eran mayores. De una parte, por la intrínseca relación entre lo político y lo económico: “Nuestro gobierno tiene un liderazgo en la región con ideales de fortalecimiento de la zona latinoamericana”.

Este es uno de los mensajes que tiene que transmitir. Por otro lado, se enfrenta a un mercado de gran tamaño. “Hay mucho por hacer en la parte de inversiones, de representación global”.

Se considera impaciente y es, posiblemente, este rasgo el que ha hecho que Amaluisa encaje bien en la ciudad donde todavía esta en fase de siembra.

“Aquí todo es rápido, el leguaje corto y concreto. A mi me gusta ir al grano”, resalta, señalando que los empresario están abiertos a opciones. Una de las cosas que más le gusta a la directora es el resultado.

“Estamos contribuyendo a generar empleo en Ecuador”, subraya. Detrás de cada empresa “hay manos” en producción y empaque. Como mujer generosa y perseverante -su defecto es ser perficcionista-, está muy enfocada en los objetivos.

Amaluisa consigue balancear su vida separando completamente las dos esferas. Por eso cuando sale de la oficina, no se lleva el trabajo a casa.

Aficionada a leer ficción, celebra poderlo hacerlo ahora más a menudo. “En Ecuador tenía una hora de camino conduciendo, aquí voy en el tren y he podido retomar la lectura”.