En Bushwick, siempre hay una salida

En Bushwick, siempre hay una salida
Soñadores y quiméricos como Yoko y John, Daniela Croci y Dariel MTZ fundaron EXIT Room.
Foto: Silvina Sterin Pensel para EDLP

La galería está llena. El dominicano Dariel MTZ saluda a diestra y siniestra. Amigos, colegas y extraños sonríen y posan para las fotos al lado de una gran flecha apuntando a un cartel de neón que dice YOU ARE HERE, el nombre de la exhibición. Pero las sonrisas se desvanecen al recorrer las instalaciones, cuadros, fotos y esculturas y al caer la gente en la cuenta de los sacrificios que muchos inmigrantes realizan para llegar aquí. “No tenía ni idea”, dice una muchacha clavando sus ojos maquillados con purpurina azul en una pantalla por la que pasa lentamente ‘La Bestia’, el infame tren que, repleto de carga e inmigrantes centroamericanos en los techos de sus vagones, los acerca a la anhelada frontera con USA. Más allá, dos hombres de pelo blanco escuchan lo que emana de un parlante: una guatemalteca narra entre sollozos como falleció su hermano intentando cruzar y una mexicana de Nueva York describe las fotos de sus hijos al otro lado del río Bravo.

Daniela Croci está siempre detrás de su Canon 7D y dispara su cámara captando los gestos, emociones e impresiones de los visitantes. Ocasionalmente, ella y Dariel se abren paso entre la muchedumbre y se miran, satisfechos por el rumbo que ha tomado EXIT Room, esta galería que la pareja abrió en Bushwick hace un año. “Cuando fantaseábamos con inaugurarla nos imaginábamos precisamente esto”, dice Dariel, “un lugar sin protocolos, sin ese aire de intelectualidad que tienen algunas galerías de Manhattan. Aquí puede entrar cualquiera y disfrutar del arte, nutrirse de cosas que le eran desconocidas y pasarlo bien”.

El es de Santiago de los Caballeros, en Dominicana; ella, italiana, de una pequeña localidad, ‘San Benedetto del Tronto’ y juntos son una versión actualizada de Yoko y John: soñadores, quiméricos, sumamente hábiles en el manejo de las redes sociales y duchos en exprimir al máximo lo que los medios digitales ofrecen. Los lunes y martes, cuando Exit Room cierra al público, trabajan desde la cama de su apartamento, planeando próximos shows, dialogando con artistas locales y del extranjero. “Tenemos exhibiciones pautadas hasta enero de 2015. Se va corriendo la voz y muchos artistas nos contactan para mostrar su trabajo; tanto los basados aquí en Nueva York como los de otros países. A mediados de mayo, mostraremos la obra de Txemy y Iker Muro, dos artistas españoles”, cuenta Dariel.

Cada exposición sumerge al visitante en un mundo vivencial más allá de lo visual. You Are Here, ha convertido al espacio en un segmento de la frontera y el artista Alex Seel –un viejo roommate de Dariel- creó varias instalaciones basadas en lo que pudo ver a bordo de La Bestia mientras filmaba un documental para Al Jazeera.

En otro rincón, lleno de velas encendidas y estampitas de santos, simula un altar en homenaje a los inmigrantes que nunca llegan a destino y en el aire suena una pieza sonora diseñada por el sonidista mexicano Edgar Farfán que permite escuchar a los propios inmigrantes mientras viajan desde sus países de origen a esta supuesta tierra prometida. “Partimos siempre de un concepto”, explica este joven dominicano de 23 años. “En este caso construimos la muestra a partir de la noción de ‘inmigración.’ Es un mensaje fuerte y siendo nosotros inmigrantes nos sentimos muy identificados”.

Daniela trabajó en varios restaurantes italianos antes de adentrarse de lleno en el mundo del arte callejero y comunitario. “Pasaba mucho más tiempo con los trabajadores mexicanos de la cocina que con mis compañeros meseros, muchos de mi país. Siempre me cautivaron las historias de lucha de quienes vinimos aquí a tratar de superarnos”. Dariel, por su parte, dejó su isla para zafarse del mandato familiar. “Mi padre vino de visita aquí y miraba los cuadros, los murales callejeros que tenemos y sí, le gustó, pero no le llena los ojos. Mis padres querían que yo fuera doctor o ingeniero pero yo me aferré a lo que yo quería hacer. Vine sin nada, la batallé y estoy construyendo mi propio sueño americano. Esta galería es prueba de que siempre hay un EXIT, una salida”.

Para más información, visite: exitroomny.com