La confianza en el NYPD

No sorprende el mal resultado de la campaña #myNYPD de la policía. La realidad es que todavía hay mucho por hacer para poder terminar con las prácticas abusivas y discriminatorias y mejorar la relación de la policía con las comunidades.

Pese al tono positivo de esta nueva administración, ganar la confianza pública requerirá cambios substanciales y duraderos que produzcan una verdadera responsabilización del NYPD.

En 1996, durante la administración Giuliani, la Policía desplegó una campaña de “Cortesía, Profesionalismo y Respeto” en carteles y anuncios de radio y televisión. Esto fue debido al reporte de Amnistía Internacional que denunciaba la brutalidad y la fuerza indebida de la policía.

Por supuesto, el legado más reconocido de esa publicidad es la sigla “CPR” en las patrullas del NYPD. Sin embargo, esa campaña no se tradujo ni en cortesía, ni en profesionalismo, y mucho menos en respeto para nuestras comunidades.

Como lo demostraron los tuiteros en su respuesta a la campaña, #myNYPD, muchos han experimentado fuerza excesiva e incluso muertes trágicas a manos de la policía.

El exceso y la agresiva presencia policial en las comunidades afro-americanas y latinas, incluyendo las prácticas abusivas de “stop and frisk” (parar y revisar) han causado gran daño.

El NYPD y nuestro gobierno local podrán obtener la confianza de la comunidad solamente cuando se produzcan reformas duraderas en la institución y cambios en las prácticas policiales en las calles.

Como líder y en nombre de una organización que ha procurado que el NYPD sea responsable por sus actos, tengo muy presentes las muertes injustas de Anthony Baez, Amadou Diallo, Sean Bell, Ramarley Graham o Noel Polanco. Son recuerdos trágicos de décadas de violencia y abuso policial que desafortunadamente aún continúan. Todavía hoy, la mayoría de los policías autores de esas muertes no han sido encontrados responsables.

Mientras esperamos el inicio del proceso de reforma de “Stop and Frisk” decidido por la corte federal, a pesar de que esta práctica parece disminuir, el problema principal de que nuestras comunidades no son patrulladas de la misma forma que otras comunidades, no ha sido resuelto.

Un cambio real será logrado solamente con la organización y empoderamiento de nuestras comunidades.

Por medio de nuestro programa “Cop Watch” monitoreamos y documentamos las interacciones de los policías con las comunidades, pudiendo así exponer el abuso y la mala conducta de la policía. Si los oficiales saben que estamos al cuidado de nuestras comunidades y que conocemos nuestros derechos, ellos disminuirán el acoso y el abuso, pero de hacerlo nosotros tendremos la evidencia.