Trabajadores de NYC reclaman acción por robo de salario

Empleados hispanos de dos restaurantes indios en Manhattan se manifestaron frente al Departamento de Trabajo
Trabajadores de NYC reclaman acción por robo de salario
Los manifestantes pidieron apoyo para frenar los continuos abusos laborales de sus patronos.
Foto: EDLP / Zaira Cortés

NUEVA YORK — Una docena de trabajadores de dos restaurantes indios en Manhattan se manifestaron ayer frente al Departamento de Trabajo (DOL), reclamando acción a sus demandas por robo de salario, entre otros abusos laborales continuados por años.

Salomón Pérez (30), repartidor de comida por casi una década del Indus Valley, en el Upper West Side, lamentó que sus condiciones de trabajo no mejoren desde que formuló su queja ante las autoridades hace seis años. El mexicano trabaja siete horas seis días a la semana por una paga quincenal de $289.

“El patrón se excusa con las propinas para no pagarnos el mínimo”, dijo con frustración. “En el verano, hay menos entregas y muchos clientes son poco generosos con la gratificación“.

Además de entregar las órdenes a domicilio, Pérez empaca la comida y descarga productos para surtir el almacén del negocio.

“En una década, no he recibido ni un centavo de aumento, pero el restaurante incrementa cada año el precio de los platos”, expresó con enojo.

Los trabajadores, la mayoría mexicanos, de los restaurantes Indus Valley y Earthen Oven, propiedad de los hermanos Lakhvir y Phuman Singh, reclaman al DOL que concrete la pesquisa.

Con apoyo de otros trabajadores de la industria del restaurante y de la organización Movilización Nacional de Trabajadores contra la Explotación (NMASS), los afectados levantaron los puños y la voz frente al edificio del departamento, situado en 75 de la Avenida Varick.

El mexicano Efrén Caballero (43), un repartidor de comida en Indus Valley desde 2004, se quejó de que los propietarios paguen $3 la hora por semanas de hasta 54 horas.

“En el pasado, nos quitaban el 20% de los propinas”, enfatizó. “Las pocas visitas de los investigadores nos ayudaron a frenar esta práctica, pero el caso se quedó estancado”.

Caballero comentó que sus empleadores los entrababan y manipulaban para mentir a los agentes de DOL.

“Nos presionaban para decir que nos pagaban $7.25 la hora y que nos dejaban comer en el restaurante. Nos insinuaban el despido de no ceder a sus peticiones”, relató. “Estábamos obligados a no defendernos”.

Adolfo López, defensor de los derechos laborales desde 2007 y colaborador de NMASS, se dedicó al activismo luego de sufrir explotación como trabajador de restaurante. El organizador destacó la necesidad de vigilar la aplicación de las leyes laborales, citando como ejemplo el caso de trabajadores explotados en cuatro sucursales de Domino’s Pizza, en Manhattan.

El caso de los 61 empleados ganó notoriedad al lograr, en febrero, un acuerdo de compensación por $1.3 millones, pero López indicó que la victoria implicó un camino tortuoso.

“Los trabajadores acudieron a una firma legal ante la poca confianza en las autoridades”, indicó. “Este hecho nos dice que urge reforzar la aplicación de las leyes”.

López sostuvo que los propietarios incurren en prácticas como declararse en bancarrota al perder una demanda, lo que ocurrió en el caso de estas franquicias.

“Muchos cierran el restaurante y lo reabren con un nuevo nombre, evadiendo la compensación. Otros usan prestanombres para manejar sus propiedades y comprobar bancarrota”.

El activista indicó que, en los últimos años, los empleadores tienden a eliminar posiciones y contratar a un trabajador para que realice dos o tres trabajos por el mismo sueldo.

“Los propietarios están despidiendo a los preparadores de comida y lavadores de platos, y contratan a un repartidor de comida que realice estas funciones por la misma paga”, denunció.