Doral Bank abre el frente político
Nueva York Robert Shapiro, subsecretario de Comercio con el Gobierno de Bill Clinton, dijo ayer que la situación creada entre el Gobierno de Puerto Rico y Doral Bank, uno de los mayores bancos de la isla, “cuestiona la capacidad del Ejecutivo de cumplir sus contratos”.
Según Shapiro, la negativa del Gobierno a pagar una devolución fiscal que ya se había acordado en 2012 con la entidad, manda un mensaje “que desanimará la inversión internacional y rebajará el crecimiento”. Según este economista, se perderá confianza en la seguridad jurídica de Puerto Rico.
Shapiro ha sido contratado por la entidad de San Juan ahora que ha puesto en marcha una ofensiva para recuperar $226 millones que dice que le debe el Gobierno y que negoció durante siete años. El actual Gobierno ha anulado el acuerdo que se alcanzó tras la negociación.
El Ejecutivo niega que haya anulado el pacto por sus propios problemas financieros y explica que no hay evidencias que demuestren que se le deba dinero a Doral.
El problema para la entidad se reveló a principios de este mes de mayo cuando los reguladores bancarios de EE. UU. informaron al banco que dada la situación no podían contabilizar estos impuestos como capital. Sin este suma, que representa casi el 43% del capital con el que el banco debe respaldar sus operaciones, la entidad no cumple los requisitos que establecen los reguladores estadounidenses para operar y puede verse obligado a vender o liquidar. Doral está trabajando actualmente en encontrar una alternativa para cumplir con las regulaciones, pero además ha abierto un frente político-económico con Shapiro.
Este economista explicaba ayer en conferencia telefónica con los medios que el Gobierno no puede permitirse dar razones a los inversionistas internacionales para que no lleven su capital a la isla, algo crucial para su muy necesario crecimiento económico en estos momentos de crisis. Shapiro evitó ser preciso a la hora de concretar cuál sería el futuro de Doral en caso de que no se encontrara alternativa para este capital, “eso es algo que debe decir el banco” pero explicó que un escenario negativo tendría consecuencias en el mercado de bienes raíces y problemáticas ramificaciones. Doral tiene negocios en bienes raíces y seguros, entre otros.
El mensaje que no cesó de lanzar Shapiro comparando a Puerto Rico con Argentina a la hora de hablar de probabilidad de insolvencia, era el daño que el propio Gobierno se hacía a su reputación y a la caída de la credibilidad con los inversionistas extranjeros.
“Aumentar los riesgos en una institución financiera no es lo que un economista recomendaría en estos momentos”, explicaba.