Adultos se gradúan con diplomas y metas por delante

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Adultos se gradúan con diplomas y metas por delante

Queens — Ana Lozana (48) siempre tuvo la espina clavada de haber suspendido los estudios en noveno grado. Hasta que vio la oportunidad en medio de una crisis: Cerró el consultorio dental en el que trabajaba y para conseguir un mejor trabajo optó por tomar el examen GDE, para adultos sin estudios de escuela superior.

“En el 311 me orientaron a la Biblioteca de Long Island City. Empecé en abril del año pasado, hace poco hice el examen y lo pasé. Ahora quiero ser enfermera”, explicó la puertorriqueña, madre de cuatro y recientemente convertida en abuela.

Lozana es una de los cincuenta adultos a los que el sistema de Bibliotecas Públicas de Queens entregará mañana sus diplomas de bachiller. Emigrantes de todas las edades, jóvenes que habían dejado los estudios hace pocos años, algunos buenos para las matemáticas, otros mejores para el inglés, algunos en menos tiempo que otros; todos recibirán su cartón enmarcado.

Según relata Lozada, el ambiente de estudio fue de mucha cooperación. “Nos hacíamos en grupitos y ayudábamos los unos a los otros. Yo ayudaba en inglés y otros me ayudaban en matemáticas. Hasta mi hija de 14 años me ayudó”, dijo.

También recibirán su diploma los hermanos gemelos Ernesto y Carlos Martínez (67), quienes nacieron en Nicaragua, pero crecieron en Panamá. Ernesto llegó a Nueva York en 1988 y Carlos en 1994. Viven juntos en Woodside: el primero está incapacitado y el segundo jubilado. Trabajaron en lavaderos de autos y repartiendo abarrotes en bodegas.

“Mi primera motivación fue mejorar el inglés y eso me llevó a la biblioteca”, dijo Ernesto. “Cuando vieron que avanzábamos nos metieron en estos programas para aprender matemáticas y ciencias. Ahora aprendemos computadoras. Han sido tres años, todos los días, cuatro horas, nunca faltamos”.

Carlos dice que su inglés mejoró mucho: “Me agrada leer en inglés. Leo diálogos y los memorizo. Una señora me dijo una vez que ése era el verdadero inglés”.

Luis Valencia (34) llegó a los 18 de Ecuador, donde había cursado hasta octavo grado. Decidió presentarse porque quiere ir a la universidad. “Estaba cansado de hacer lo mismo”, dijo el guayaquileño, que ahora quiere estudiar Tecnología de Computadoras.