Reviven esfuerzos para prohibir las sodas gigantes en NYC

El alcalde Bill de Blasio busca cumplir una promesa de campaña
Reviven esfuerzos para prohibir las sodas gigantes en NYC
La Ciudad de Nueva York sostiene que no se trata de una prohibición, sino de fijar límites al tamaño de las bebidas.
Foto: Mariela Lombard / EDLP

NUEVA YORK – Cumpliendo una promesa de campaña, Bill de Blasio está avanzando en la lucha iniciada por su antecesor Michael Bloomberg contra las sodas gigantes.

En 2012, el exalcalde firmó un decreto prohibiendo la venta en lugares públicos de gaseosas y otras bebidas azucaradas de más de dos litros (16 oz).

La medida, concebida como parte de un combate contra la obesidad, fue bloqueada por el juez de la Corte Suprema de Manhattan, Milton Tingling, a raíz de una demanda presentada por la American Beverage Association. El fallo fue ratificado el año pasado por otro tribunal.

El reclamo de los fabricantes fue apoyado por Federación Hispana y la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP), que han recibido donaciones de Coca Cola y Pepsi. El presidente de la primera organización, José Calderón, declaró en aquel momento que esas donaciones no tuvieron que ver con su posición al respecto.

La semana pasada, la ciudad y la industria volvieron a defender sus posiciones ante la Corte de Apelaciones del estado.

“La relación entre las bebidas azucaradas y la obesidad no está en duda”, dijo a El Diario/La Prensa la comisionada de Salud, Mary T. Bassett. “Lo que sí debemos cuestionar es la promoción continua que los fabricantes hacen de estos productos nocivos para la salud en las comunidades más agobiadas por la obesidad y la diabetes”. Se estima que 66% de hispanos y un 70% de afroamericanos son obesos.

De fracasar la vía judicial, De Blasio debería presentar el proyecto al Concejo Municipal, donde tiene pocas posibilidades de prosperar.

“Los neoyorquinos merecen soluciones comprehensivas de salud pública que impulsen el comer saludable y el acceso a alimentos frescos, no políticas punitivas”, declaró Melissa Mark-Viverito, que junto con la mayoría de los concejales se opone a esta medida

(Zaira Cortés colaboró con este artículo)

Según una encuesta de The New York Times, el 60% de los neoyorquinos se oponía a la medida.
Los fabricantes formaron una coalición de más de 1,000 miembros (“Neoyorquinos por la libre elección en las bebidas”) que reunieron más de 256,000 firmas contra la medida.
De haber entrado en vigencia, la norma incluiría multas a los comercios transgresores.
La ciudad sostiene que no se trata de una prohibición, sino de fijar límites al tamaño de las bebidas. Los críticos dicen que sólo el Concejo tiene la autoridad para establecer este tipo de proyectos de ley.

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